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47 ORGANIZACIONES DE MAO LLEVAN A LA POLICÍA UNA MISMA PREOCUPACIÓN: LA SEGURIDAD EN LOS BARRIOS

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“La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión; es la presencia de justicia.” — Martin Luther King Jr.

MAO, VALVERDE. — No fue una denuncia aislada de un vecino ni la preocupación particular de un solo sector. Representantes de 47 organizaciones comunitarias de Mao se sentaron frente a las principales autoridades policiales de la región para colocar sobre la mesa varios problemas que, según los dirigentes, afectan la tranquilidad cotidiana: robos, necesidad de mayor patrullaje preventivo, presunta venta de drogas y otras situaciones relacionadas con la convivencia y la seguridad ciudadana.

La reunión, celebrada entre dirigentes comunitarios y la Dirección Regional Noroeste de la Policía Nacional, expone una realidad que va más allá de estadísticas o partes policiales: la seguridad también se mide por la manera en que una persona se siente cuando camina por su barrio, cuando deja su vivienda sola, cuando sus hijos regresan de noche o cuando observa actividades que considera sospechosas en su entorno.

El encuentro fue encabezado por el director regional Noroeste de la Policía Nacional, general Ramón S. Azcona Reyes, acompañado del subdirector regional, coronel Luis Alberto Espinal Escarramán, y del encargado del Departamento de Mao, teniente coronel Vargas. Por las organizaciones comunitarias participó, entre otros representantes, Belky Rodríguez, coordinadora del Bloque de Juntas de Vecinos Luz y Esperanza de Mao, conocido como BLOJUVELES.

CUANDO 47 ORGANIZACIONES HABLAN, LA CIFRA TAMBIÉN CUENTA UNA HISTORIA

El número resulta significativo.

Que decenas de organizaciones de distintos sectores participen en una misma conversación sobre seguridad no significa necesariamente que Mao atraviese una crisis generalizada de criminalidad. Los reportes consultados no ofrecen datos estadísticos que permitan llegar a esa conclusión.

Pero la reunión sí muestra que existe una preocupación comunitaria suficientemente amplia como para movilizar a representantes de numerosos barrios y colocar el tema directamente ante la jefatura policial de la región.

Y ahí aparece una diferencia importante.

Una cosa es la criminalidad registrada oficialmente. Otra es la percepción de inseguridad que experimentan los residentes. Ambas pueden coincidir, pero no siempre lo hacen.

Para las autoridades, comprender esa diferencia puede ser determinante: un sector puede no aparecer entre los lugares con mayor número de delitos denunciados y, sin embargo, sus residentes sentirse vulnerables por falta de iluminación, escaso patrullaje, puntos de venta de sustancias denunciados por vecinos o pequeños robos que muchas veces ni siquiera llegan a convertirse en una denuncia formal.

ROBOS, DROGAS Y PATRULLAJE EN EL CENTRO DE LA CONVERSACIÓN

Durante el encuentro, los representantes comunitarios plantearon preocupaciones relacionadas con robos, patrullaje preventivo y presunta venta de drogas, además de otras situaciones que, según los participantes, afectan la seguridad y la convivencia en distintos sectores de Mao.

El general Azcona Reyes afirmó que la institución dará seguimiento a los planteamientos y habló de fortalecer las acciones preventivas y de investigación en coordinación con las comunidades y dentro del marco de la ley. También destacó la importancia de mantener un diálogo permanente entre la Policía y los ciudadanos.

Esa promesa abre ahora una segunda etapa, quizás más importante que la reunión misma: convertir las inquietudes en medidas que los barrios puedan observar y evaluar.

En los reportes publicados sobre el encuentro no se detallaron cuáles sectores presentaron la mayor cantidad de denuncias, cuántos de los planteamientos correspondieron a robos o presuntos puntos de drogas, ni se presentó públicamente un calendario específico de intervenciones, aumento de patrullaje o seguimiento por comunidad.

Son datos que podrían ayudar a comprender con mayor precisión dónde se encuentran los problemas señalados.

LA SEGURIDAD NO TERMINA CON UNA PATRULLA

El encuentro también plantea una discusión más amplia para Mao y para toda la provincia Valverde.

Una estrategia de seguridad sostenida difícilmente depende exclusivamente de aumentar la presencia policial. Las juntas de vecinos conocen detalles que muchas veces no aparecen en un mapa institucional: una esquina que cambia después de determinada hora, una vivienda con movimiento inusual, un solar abandonado, una calle oscura o un pequeño robo que nunca fue denunciado.

Esa información puede convertirse en una herramienta preventiva cuando existe comunicación y, sobre todo, confianza entre ciudadanos y autoridades.

Pero esa relación funciona en dos direcciones.

La comunidad debe denunciar y colaborar responsablemente. Las instituciones, por su parte, tienen que demostrar que las denuncias producen seguimiento, investigación y resultados dentro de la ley.

De lo contrario, las reuniones corren el riesgo de convertirse en fotografías institucionales que con el paso de los días pierden significado.

UNA CONVERSACIÓN QUE TAMBIÉN INTERESA A ESPERANZA

Aunque el encuentro ocurrió en Mao, el debate difícilmente termina en los límites del municipio.

Mao, Esperanza y Laguna Salada forman parte de una provincia conectada diariamente por trabajo, comercio, educación, transporte y relaciones familiares. Los problemas sociales que aparecen en un municipio rara vez permanecen completamente aislados del resto del territorio.

Por eso, la experiencia de estas 47 organizaciones puede resultar relevante también para otros municipios de Valverde.

La pregunta para Esperanza podría ser sencilla: ¿existe actualmente un mecanismo similar mediante el cual las juntas de vecinos puedan presentar de manera organizada sus principales problemas de seguridad, identificarlos por sector y posteriormente verificar cuáles fueron atendidos?

La respuesta no debería depender únicamente de cuántas reuniones se celebren.

Debería poder medirse.

Qué barrio reportó el problema. Qué institución lo recibió. Qué respuesta se produjo. Cuánto tiempo tomó. Y si la situación mejoró.

Esa es la parte menos visible de la seguridad pública, pero quizá una de las más importantes.

En Mao, 47 organizaciones ya llevaron sus preocupaciones hasta la mesa de las autoridades.

Ahora comienza la pregunta que determinará el verdadero valor de aquel encuentro:

¿qué cambiará en los barrios después de que las sillas sean guardadas y termine la reunión?

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