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ABINADER LLEGA A VALVERDE Y ESPERANZA VUELVE A PONER SUS OBRAS PENDIENTES SOBRE LA MESA
“La política es el arte de lo posible.” — Otto von Bismarck
ESPERANZA, Valverde. — El presidente Luis Abinader llegará este miércoles 16 de septiembre a la provincia Valverde con una agenda que incluye supervisión de importantes obras en Mao y una reunión con alcaldes y autoridades provinciales.
Para Mao, la agenda ya tiene nombres concretos: alcantarillado, planta de tratamiento y hospital traumatológico.
Para Esperanza, sin embargo, la visita plantea otra pregunta.
¿Qué llevará el municipio a la mesa cuando el presidente pregunte cuáles son sus prioridades?
La Presidencia de la República confirmó que Abinader desarrollará entre el 14 y el 16 de septiembre una jornada de trabajo en el Cibao, utilizando Santiago como centro de operaciones y desplazándose también a Espaillat y Valverde. Para el miércoles está prevista su llegada a Mao, donde supervisará el sistema de alcantarillado y su planta de tratamiento, así como los trabajos del Hospital Traumatológico. Al final de su agenda en Valverde sostendrá una reunión con alcaldes y autoridades de la provincia para conocer prioridades y dar seguimiento a proyectos municipales.
Ese último encuentro podría ser, para Esperanza, la parte más importante de toda la visita.
Porque mientras las autoridades nacionales llegan a Valverde para revisar obras en ejecución, Esperanza llega a este momento con una lista de reclamos que no nació esta semana ni durante esta visita presidencial.
Algunos llevan años.
UNA CIUDAD QUE LLEVA TIEMPO PIDIENDO RESPUESTAS
Durante los últimos años, organizaciones sociales y comunitarias de Esperanza han colocado sobre la agenda pública demandas relacionadas con el Mercado Municipal, la avenida María Trinidad Sánchez, la Casa de la Cultura, el asfaltado de barrios, el puente sobre el río Yaque del Norte, servicios básicos, agua potable y otras intervenciones de infraestructura.
En julio, esas reclamaciones llegaron al punto de provocar la convocatoria de un paro municipal por parte del Frente Amplio de Lucha Popular, FALPO.
La protesta fue posteriormente aplazada después de conversaciones con representantes gubernamentales, en las que se habló de partidas presupuestarias para el Mercado Municipal, trabajos en el puente sobre el río Yaque del Norte, intervención de la avenida María Trinidad Sánchez y otras obras reclamadas por las organizaciones.
Ahora el presidente llegará a Valverde.
Y aquella conversación vuelve a adquirir relevancia.
Porque una reunión entre autoridades provinciales y el jefe del Estado no debería reducirse a fotografías, saludos y una enumeración general de necesidades.
Para Esperanza podría ser una oportunidad para preguntar algo mucho más sencillo:
¿Qué se hará, cuánto costará y cuándo estará terminado?
EL MERCADO MUNICIPAL: UNA OBRA QUE NO PUEDE VIVIR ETERNAMENTE EN CONSTRUCCIÓN
Entre las reclamaciones más visibles está el Mercado Municipal.
Esperanza33 ha documentado anteriormente la situación de una infraestructura concebida para organizar parte de la actividad comercial del municipio, facilitar el intercambio entre productores y consumidores y ofrecer condiciones más adecuadas a vendedores y compradores.
Sin embargo, su prolongada espera lo ha convertido también en un símbolo de la distancia que puede existir entre anunciar una obra y ponerla finalmente al servicio de la población.
La visita presidencial ofrece una ocasión para pasar de las generalidades a datos verificables.
¿Existe actualmente una partida presupuestaria definitiva para terminar el mercado?
¿Cuánto dinero falta?
¿Qué institución es responsable de completar la obra?
¿Existe un cronograma actualizado?
¿Hay una fecha de entrega?
Son preguntas que no requieren nuevos discursos.
Requieren respuestas.
UNA AVENIDA QUE REPRESENTA ALGO MÁS QUE ASFALTO
La avenida María Trinidad Sánchez también aparece repetidamente entre los reclamos ciudadanos.
Se trata de una de las vías principales de Esperanza, en un municipio donde el crecimiento del parque vehicular y el intenso movimiento de motocicletas han aumentado la presión sobre la infraestructura urbana.
Su intervención ha sido mencionada durante conversaciones entre representantes gubernamentales y organizaciones locales, pero para los residentes el verdadero indicador no será que la obra aparezca nuevamente en una reunión.
Será verla comenzar y terminar.
Y junto a esa avenida aparece otro reclamo que recorre numerosos sectores del municipio: el asfaltado de calles.
En Esperanza, hablar de una calle deteriorada no es únicamente hablar de comodidad.
Es hablar del polvo que entra en las viviendas durante los períodos secos.
Del lodo cuando llueve.
Del deterioro de vehículos.
De motociclistas tratando de esquivar hoyos.
De ambulancias, transporte escolar, comerciantes y trabajadores que utilizan esas vías todos los días.
Las pequeñas obras, vistas desde Santo Domingo, pueden parecer asuntos municipales.
Para quien vive frente a una calle destruida, son parte de la calidad de vida.
EL PUENTE SOBRE EL YAQUE DEL NORTE
Hay también una infraestructura cuya importancia trasciende los límites urbanos de Esperanza.
El puente que comunica la zona de Esperanza con Amina sobre el río Yaque del Norte ha formado parte de las preocupaciones de la comunidad después de años de deterioro.
Esperanza33 documentó que el puente llegó a ser cerrado temporalmente por el Ministerio de Obras Públicas a finales de 2025 debido a las condiciones de su estructura, y su intervención apareció posteriormente entre los temas discutidos por organizaciones locales y representantes gubernamentales.
Un puente no es simplemente concreto sobre un río.
Es transporte.
Producción.
Comercio.
Acceso a comunidades.
Tiempo.
Seguridad.
Por eso su futuro debería formar parte de cualquier discusión seria sobre las prioridades de Esperanza.
LA CASA DE LA CULTURA Y LA MEMORIA DE UN MUNICIPIO
También está la Casa de la Cultura.
Esperanza33 ha seguido anteriormente una obra que durante años ha sido presentada como parte de la infraestructura cultural que necesita el municipio y cuya prolongada espera ha generado cuestionamientos.
La discusión resulta especialmente significativa en un año en que Esperanza acaba de conmemorar 119 años de vida municipal.
Celebrar la historia de una comunidad implica también preservar los espacios desde donde esa historia puede ser enseñada a las nuevas generaciones.
Una Casa de la Cultura terminada no resolverá por sí sola los problemas del municipio.
Pero una ciudad que crece únicamente en concreto, tránsito y comercio, sin construir instituciones para conservar su memoria, corre el riesgo de desarrollar infraestructura mientras pierde identidad.
MAO RECIBIRÁ SUPERVISIÓN DE GRANDES OBRAS
La agenda presidencial permite además observar un contraste.
Cuando Abinader llegue a Mao encontrará al menos dos grandes proyectos definidos dentro del recorrido oficial: el sistema de alcantarillado con su planta de tratamiento y el Hospital Traumatológico.
Es una señal positiva para Valverde.
Un sistema adecuado de saneamiento y una infraestructura especializada de salud pueden beneficiar no solamente a Mao, sino también a ciudadanos procedentes de Esperanza, Laguna Salada y otras comunidades de la región.
El desarrollo de un municipio vecino no debería interpretarse como una derrota para otro.
Pero sí puede provocar una pregunta legítima sobre equilibrio territorial.
¿Cuál es el próximo gran proyecto de transformación para Esperanza?
La segunda ciudad de importancia dentro de la provincia no debería limitar su relación con el Gobierno central a reparaciones puntuales y pequeñas intervenciones.
Necesita planificación de largo plazo.
UNA REUNIÓN QUE DEBERÍA TERMINAR CON ALGO MÁS QUE UNA FOTOGRAFÍA
La Presidencia no ha divulgado hasta ahora una agenda pública detallada de los asuntos que cada municipio llevará al encuentro del miércoles.
Eso significa que todavía se desconoce qué reclamaciones específicas de Esperanza serán planteadas directamente ante el mandatario.
Y allí está precisamente la oportunidad.
La reunión debería producir compromisos que luego puedan ser medidos.
Proyecto.
Monto.
Institución responsable.
Fecha de inicio.
Fecha estimada de terminación.
Sin esos elementos, una promesa puede sobrevivir indefinidamente.
Con ellos, la ciudadanía puede fiscalizar.
ESPERANZA NO NECESITA PEDIRLO TODO; NECESITA DEFINIR QUÉ ES PRIORITARIO
Ningún Gobierno puede resolver simultáneamente todas las necesidades acumuladas de un municipio.
Tampoco sería razonable presentar una lista interminable donde cada problema tenga el mismo nivel de urgencia.
La responsabilidad de las autoridades locales y de los representantes comunitarios es establecer prioridades.
¿Qué necesita Esperanza primero?
¿Terminar el Mercado Municipal?
¿Intervenir definitivamente la avenida María Trinidad Sánchez?
¿Asegurar la solución del puente?
¿Completar la Casa de la Cultura?
¿Desarrollar un programa amplio de asfaltado?
¿Resolver problemas de agua, drenaje y saneamiento?
La política pública obliga a escoger.
Pero escoger no significa olvidar las demás necesidades.
Significa establecer un orden y exigir que ese orden tenga continuidad.
EL MIÉRCOLES PUEDE SER UNA VISITA MÁS — O UN PUNTO DE PARTIDA
Luis Abinader llegará a Valverde el miércoles 16 de septiembre.
Supervisará obras.
Recibirá informes.
Escuchará autoridades.
Habrá funcionarios, seguridad, vehículos oficiales, fotografías y declaraciones.
Después, la caravana presidencial continuará su camino.
Eso ocurre en todas las visitas de un jefe de Estado.
La verdadera pregunta para Esperanza comenzará cuando los vehículos oficiales se hayan marchado.
¿Qué quedó?
Si después del encuentro existe un compromiso concreto para una obra prioritaria, un presupuesto identificable, una institución responsable y un calendario que pueda ser fiscalizado por los ciudadanos, la reunión habrá producido algo tangible.
Si solamente quedan declaraciones generales, habrá sido otra oportunidad perdida.
Esperanza tiene 119 años de historia municipal.
Ha crecido alrededor de la agricultura, el comercio, la industria, las zonas francas y el esfuerzo de generaciones de hombres y mujeres que convirtieron una pequeña comunidad en uno de los municipios fundamentales de Valverde.
No debería tener que comenzar de cero cada vez que llega una autoridad.
Sus necesidades están documentadas.
Sus obras pendientes son conocidas.
Sus reclamos han sido repetidos.
Ahora que el presidente estará sentado frente a las autoridades de Valverde, la pregunta ya no es qué necesita Esperanza.
Eso se sabe.
La pregunta es mucho más concreta:
¿quién pondrá esas prioridades sobre la mesa y qué compromiso regresará con ellas al municipio?