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ABINADER LLEGARÁ A MAO PARA SUPERVISAR GRANDES OBRAS; ESPERANZA TIENE AHORA LA OPORTUNIDAD DE PONER SUS PROPIAS DEUDAS SOBRE LA MESA
“La política es el arte de lo posible.” — Otto von Bismarck
VALVERDE, REPÚBLICA DOMINICANA. — El miércoles 16 de septiembre, cuando el presidente Luis Abinader llegue a Mao para supervisar algunas de las principales obras públicas en ejecución en la provincia Valverde, su visita tendrá una agenda oficialmente definida: alcantarillado, tratamiento de aguas residuales, infraestructura hospitalaria y una reunión con las autoridades municipales.
Pero para Esperanza, el segundo gran centro urbano de la provincia, la visita plantea una pregunta diferente.
¿Qué llevará Esperanza a esa reunión?
La Presidencia confirmó que Abinader trasladará durante tres días —del 14 al 16 de septiembre— el centro de su agenda de trabajo hacia Santiago y realizará desplazamientos a Espaillat y Valverde. El recorrido contempla inauguraciones, supervisión de obras y encuentros con autoridades y sectores productivos.
En Mao, la agenda oficial establece que el mandatario inspeccionará la construcción del sistema de alcantarillado sanitario y su planta de tratamiento, y posteriormente conocerá los avances del Hospital Traumatológico de Mao. La jornada concluirá con una reunión con alcaldes y autoridades de Valverde para examinar las prioridades y proyectos de desarrollo de los municipios de la provincia.
Es precisamente ese último encuentro el que debería interesarle especialmente a Esperanza.
Porque mientras las cámaras estarán probablemente concentradas en las obras de Mao, una parte importante de la conversación sobre el futuro de Valverde debería producirse alrededor de una mesa.
Y Esperanza tiene asuntos concretos que colocar sobre ella.
MAO TENDRÁ ALCANTARILLADO. ESPERANZA TODAVÍA LO ESTÁ RECLAMANDO
Quizá ningún asunto ilustre mejor la oportunidad de esta visita.
Mientras el presidente supervisará personalmente el sistema de alcantarillado y la planta de tratamiento de Mao, documentos oficiales del Senado muestran que Esperanza ha reclamado precisamente una infraestructura similar.
En diciembre de 2025, una comisión del Senado rindió informe sobre una resolución presentada por el senador Odalis Rafael Rodríguez para solicitar al Poder Ejecutivo estudios y construcción de un alcantarillado sanitario y una planta de tratamiento de aguas residuales en Esperanza.
El documento legislativo fue particularmente claro: sostuvo que el municipio, cuya población fue situada en 69,803 habitantes según el Censo de 2022, no contaba con ese sistema sanitario y señaló problemas relacionados con aguas residuales, salud pública y contaminación de recursos hídricos.
Esa realidad convierte la visita presidencial en algo más que una oportunidad protocolar.
Si Mao avanza hacia una infraestructura de saneamiento de gran escala, Esperanza debería saber cuál es su lugar dentro de la planificación regional.
No basta con preguntar si algún día habrá alcantarillado.
Las autoridades locales podrían llegar a la reunión con preguntas mucho más precisas:
¿Existe ya un estudio? ¿Hay terrenos identificados? ¿Existe presupuesto? ¿Cuál institución ejecutaría el proyecto? ¿En qué año podría comenzar?
La diferencia entre una promesa y una obra suele encontrarse precisamente en respuestas como esas.
UN HOSPITAL PARA MAO Y OTRA PREGUNTA PARA ESPERANZA
La otra parada importante del presidente será el Hospital Traumatológico Luis L. Bogaert.
El centro está siendo construido para fortalecer la respuesta especializada ante accidentes y traumas en la región Noroeste. Según el Ministerio de Vivienda y Edificaciones, tendrá aproximadamente 3,575 metros cuadrados, 24 camas de hospitalización, emergencia, diagnóstico por imágenes, laboratorio, cirugía, cuidados intensivos y fisioterapia. En marzo, las autoridades señalaban como objetivo entregarlo hacia finales de 2026.
Su importancia regional es difícil de cuestionar.
Un hospital traumatológico en Mao no beneficiará exclusivamente a residentes de ese municipio. Pacientes procedentes de Esperanza, Laguna Salada, Santiago Rodríguez, Montecristi y otras localidades del Noroeste podrían depender de sus servicios después de accidentes graves.
Pero la inversión también abre otra conversación.
El propio Gobierno incluyó en su Rendición de Cuentas de febrero de 2026 al Hospital Municipal de Esperanza entre las obras de impacto identificadas para la provincia Valverde.
Por eso, la pregunta no debería formularse como una competencia entre Mao y Esperanza.
Debería ser mucho más concreta:
¿Cuál es el estado actual del Hospital Municipal de Esperanza y qué falta para que la población pueda recibir allí el nivel de atención prometido?
Un hospital traumatológico regional y un hospital municipal fortalecido no son proyectos rivales.
Son piezas diferentes de una misma red de salud.
LAS CALLES TAMBIÉN TIENEN UN EXPEDIENTE ABIERTO
Esperanza tiene además un proyecto oficial de reconstrucción de infraestructura vial urbana que figura actualmente en el sistema gubernamental MapaInversiones.
El proyecto, ejecutado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, aparece con fecha de inicio en 2023 y finalización prevista para 2027. Su objetivo declarado es mejorar las vías urbanas y las condiciones de movilidad de los residentes.
Ese tipo de información permite hacer preguntas verificables.
¿Qué porcentaje está terminado?
¿Qué barrios han sido intervenidos?
¿Cuáles faltan?
¿Cuánto dinero ha sido ejecutado?
¿El calendario de 2027 continúa vigente?
Una visita presidencial puede producir anuncios.
Pero una reunión entre autoridades puede hacer algo igualmente importante: convertir proyectos dispersos en fechas, responsables y compromisos medibles.
UNA CIUDAD QUE PRODUCE ENERGÍA TAMBIÉN PUEDE PEDIR INVERSIÓN
Esperanza no llega a esta conversación únicamente como un municipio que necesita obras.
También aporta infraestructura estratégica.
En mayo, el presidente Abinader estuvo en el municipio durante la inauguración de Esperanza Renovable, el complejo de EGE Haina que combina generación solar y eólica a gran escala. Sus tres parques suman alrededor de 200 megavatios de capacidad instalada y representan una inversión reportada de US$246.5 millones.
Eso cambia parcialmente la conversación.
Esperanza ya forma parte de la infraestructura energética moderna de República Dominicana.
La pregunta legítima para sus autoridades y dirigentes empresariales es cómo transformar esa presencia industrial en más oportunidades locales: empleos, capacitación técnica, inversiones complementarias, infraestructura y desarrollo económico.
Una comunidad que aloja proyectos nacionales también tiene derecho a discutir qué beneficios de largo plazo permanecen en el territorio.
Y ESTÁ LA CHIMENEA
No todas las prioridades se miden en concreto nuevo.
Mientras Esperanza celebra 119 años de vida municipal, existe además una discusión sobre la preservación de la chimenea del antiguo ingenio, uno de los símbolos materiales de la transformación industrial del municipio.
Esperanza33 ha documentado anteriormente el conflicto relacionado con los terrenos y los esfuerzos municipales para preservar la estructura como patrimonio histórico.
Una reunión sobre desarrollo municipal también puede ser un espacio para preguntar qué significa desarrollo.
Una ciudad necesita hospitales.
Necesita alcantarillado.
Necesita carreteras.
Pero también necesita memoria.
La modernización no debería exigir que cada generación destruya las evidencias materiales de la que vino antes.
LA REUNIÓN NO DEBERÍA TERMINAR EN UNA FOTOGRAFÍA
Es habitual que las visitas presidenciales produzcan una secuencia conocida.
Llegan las autoridades.
Se realizan recorridos.
Hay declaraciones.
Se toman fotografías.
Los funcionarios enumeran inversiones.
Después la comitiva se marcha.
El verdadero valor de la reunión del miércoles debería poder medirse semanas y meses más tarde.
Por eso Esperanza podría llegar con una agenda corta y verificable, no con una lista interminable de deseos.
Alcantarillado y planta de tratamiento. Estado del Hospital Municipal. Calendario de reconstrucción vial. Protección del patrimonio histórico. Seguridad, inversión y oportunidades económicas para los jóvenes.
Y, sobre cada punto, una misma pregunta:
¿qué sigue, quién será responsable y cuándo debe ocurrir?
UNA OPORTUNIDAD PARA HABLAR COMO PROVINCIA
También sería un error convertir la visita en una disputa entre municipios.
Mao necesita sus obras.
Laguna Salada necesita las suyas.
Esperanza también.
El desafío de Valverde es construir una planificación en la que el crecimiento de una localidad fortalezca a las demás.
El nuevo hospital traumatológico de Mao puede atender a un accidentado procedente de Esperanza.
Un mejor sistema vial puede conectar a productores de toda la provincia.
El saneamiento protege ríos y acuíferos que no reconocen límites municipales.
Y el crecimiento empresarial en cualquiera de los tres municipios puede generar empleo para familias que viven en los otros.
Esa debería ser la dimensión de la conversación.
EL MIÉRCOLES COMIENZA LA PARTE QUE ESPERANZA33 DEBERÁ VIGILAR
La visita todavía no ha ocurrido.
El presidente está programado para llegar a Mao el miércoles 16 de septiembre.
Por eso esta historia no termina aquí.
En realidad, apenas comienza.
Después de la reunión habrá que comprobar quién representó a Esperanza.
Qué asuntos fueron presentados.
Qué respondió el presidente.
Qué proyectos recibieron compromisos.
Cuáles quedaron pendientes.
Y, eventualmente, cuáles se ejecutaron.
Porque la función de un medio local no debería limitarse a publicar que el presidente llegó, que fue recibido por las autoridades y que luego continuó su recorrido.
La pregunta importante comienza cuando las camionetas oficiales abandonan Valverde.
¿Qué quedó para el municipio?
El miércoles, mientras Abinader supervise las obras de Mao, Esperanza tendrá una oportunidad que no necesita cinta inaugural ni tarima.
Necesita una agenda.
Y autoridades capaces de colocarla sobre la mesa.
Porque para un municipio, ser escuchado por el Gobierno puede ser importante.
Pero convertir esa conversación en compromisos verificables es lo que realmente puede cambiar su futuro.