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HASTA ABINADER TENÍA “SOLTERO” EN LA CÉDULA: EL DESAFÍO DE PONER AL DÍA LA IDENTIDAD DOMINICANA

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“La identidad no es solo un documento: es la historia que el Estado reconoce de cada ciudadano.”

Durante años, millones de dominicanos han cargado una cédula que no los representa del todo. Profesionales que aún figuran como “estudiantes”. Personas con décadas de matrimonio cuyo documento insiste en llamarlos “solteros”. Errores silenciosos, heredados de sistemas antiguos, que hoy salen a la luz con la llegada de una nueva etapa en la identificación nacional.

El detalle no es menor. Ni siquiera el presidente Luis Abinader escapó a esa realidad. Al recibir su nueva cédula de identidad y electoral, el mandatario la mostró a la prensa con una sonrisa reveladora: por primera vez, el documento reflejaba correctamente su estado civil. “Hay un cambio ahora: estoy casado; en la otra decía soltero”, dijo. Lo mismo ocurrió con la primera dama Raquel Arbaje, pese a que ambos tienen más de 30 años de matrimonio.

La anécdota presidencial sirvió como espejo colectivo. Si el jefe del Estado tenía datos desactualizados, ¿qué queda para el resto del país?

Este lunes, la República Dominicana estrenó oficialmente una nueva cédula, más moderna, con más de cien elementos de seguridad y un chip electrónico integrado. No se trata solo de un rediseño plástico: es una revisión profunda del vínculo entre el ciudadano y el Estado. Pero hay una condición clave: la información correcta no se actualiza sola.

La Junta Central Electoral ha sido clara. Para que el nuevo documento refleje la realidad de cada persona, el ciudadano debe presentar los soportes correspondientes: actas de matrimonio, títulos universitarios, certificaciones técnicas. Los errores del pasado no se corrigen automáticamente; requieren acción individual.

El proceso de captación de datos comenzará formalmente el 12 de abril, fecha que coincide con el 103 aniversario de la fundación de la JCE. Antes de abrirlo al público general, la institución ha iniciado la renovación con su propio personal y figuras públicas: legisladores, jueces, académicos, empresarios y atletas. Para la ciudadanía en general, el proceso arranca en el territorio nacional ese mismo mes y, para la diáspora, en mayo. Mientras tanto, la cédula actual sigue siendo válida.

Uno de los cambios más significativos va más allá del plástico. La nueva cédula también podrá existir en formato digital. A través de una aplicación oficial en desarrollo para App Store y Google Play los ciudadanos podrán contar con una identidad digital válida para trámites, especialmente en el sector financiero, donde permitirá compartir datos verificados sin de documentos físicos.

Eso sí, la Junta ha establecido un requisito ineludible: primero debe obtenerse la cédula física. La digital no sustituye el proceso; lo amplía.

En el fondo, la historia de la nueva cédula no trata solo de tecnología ni de seguridad avanzada. Habla de algo más cotidiano y, a la vez, más profundo: el derecho de cada ciudadano a ser reconocido tal como es. Casado o soltero. Técnico o profesional. Con una identidad que, por fin, coincida con su vida real.

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