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CABLES EN EL SUELO AMENAZAN AL BARRIO NUEVO DE ESPERANZA; MORADORES PIDEN A EDENORTE EVITAR UNA TRAGEDIA
“La esperanza no se pierde, pero la paciencia tiene límites.”
Reportaje de: Miguel Nuñez
ESPERANZA, VALVERDE: En el corazón del sector Rafael Fernández Domínguez, conocido por sus residentes como Barrio Nuevo, la vida cotidiana transcurre entre la preocupación y la incertidumbre. Cables eléctricos caídos serpentean por el suelo del callejón Nelson Rivas, justo en los alrededores del tanque de almacenamiento de agua potable de la Línea Noroeste.
Los moradores, cansados de esperar una respuesta, han alzado la voz. A través de su representante comunitario, Eduard Nuesi, hacen un llamado urgente a EDENORTE para que intervenga antes de que ocurra una tragedia.
“Nosotros pagamos nuestras facturas mes tras mes. No pedimos favores, pedimos seguridad”, expresó Nuesi en declaraciones a la prensa local. “He notificado varias veces a las autoridades de Edenorte, pero no responden. Cada día esos cables están más cerca de las casas, de los niños que juegan en la calle.”

Según relata el líder comunitario, en múltiples ocasiones la junta de vecinos ha intentado gestionar una solución formal: “Nos dicen que mandemos un correo a Mao, lo enviamos, pero no contestan, ni hacen nada por resolver el problema. Mientras tanto, los cables siguen ahí, tirados, como una trampa invisible esperando a su víctima.”
En Barrio Nuevo residen decenas de familias, entre ellas muchos niños que diariamente transitan cerca de las líneas eléctricas caídas. Los vecinos temen que un simple descuido se convierta en una noticia lamentable.
La situación, más allá de un problema técnico, refleja un reclamo de dignidad y seguridad ciudadana. La comunidad exige lo que debería ser básico: un servicio eléctrico responsable y seguro.
Desde Esperanza33, reiteramos nuestro compromiso de dar seguimiento a este y otros temas que afectan a nuestros barrios, recordando que la voz de la comunidad es el primer paso para lograr el cambio.