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CUANDO LA SALUD LLEGÓ HASTA MAO: MÁS DE 4,500 PERSONAS RECIBIERON SERVICIOS MÉDICOS GRATUITOS

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“La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada.”
— Arthur Schopenhauer

MAO, VALVERDE. — Durante dos días, las aulas y espacios del Liceo Juan de Jesús Reyes dejaron de ser únicamente un lugar para enseñar.

Se convirtieron también en consultorios.

Familias que normalmente tendrían que programar una cita, trasladarse hasta un centro médico o posponer un chequeo encontraron allí médicos, medicamentos, vacunas y pruebas diagnósticas sin costo.

Al terminar la jornada “Más Salud y Bienestar”, celebrada los días 4 y 5 de septiembre en Mao, el Ministerio de Salud Pública informó que 4,551 personas habían recibido algún tipo de servicio, mientras que 1,517 fueron atendidas mediante consultas médicas en diferentes especialidades.

La cifra permite dimensionar algo que a veces se pierde detrás de los anuncios institucionales: durante aquellas horas, miles de personas de Valverde y comunidades cercanas tuvieron acceso concentrado en un mismo lugar a servicios que, para algunas familias, no siempre resultan fáciles de obtener.

MUCHO MÁS QUE UNA CONSULTA

La jornada incluyó medicina general, atención cardiometabólica, oftalmología y optometría, odontología, pediatría, ginecología, urología y dermatología.

Según el balance oficial, se realizaron 594 consultas de Medicina General y Cardiometabólico, 327 de Oftalmología y Optometría, 202 de Odontología, 194 de Pediatría, 122 de Ginecología, 40 de Urología y 38 de Dermatología.

También hubo vacunación, pruebas de laboratorio, electrocardiogramas, sonografías, evaluaciones de presión arterial y glucosa, entrega de medicamentos y actividades educativas relacionadas con la prevención de enfermedades.

Pero uno de los componentes más importantes ocurrió después de las consultas.

267 pacientes fueron incorporados a la estrategia HEARTS, un programa destinado al control de la hipertensión y a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Eso cambia en parte la naturaleza de este tipo de operativo.

Una jornada médica puede durar horas.

Una enfermedad crónica, toda una vida.

EL RETO ES LO QUE OCURRE DESPUÉS

El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, ha insistido en que el objetivo del programa no es simplemente instalar médicos durante un par de días y marcharse.

La intención, según explicó durante la actividad, es identificar pacientes que necesitan seguimiento y conectarlos posteriormente con la red de atención sanitaria.

Ese punto puede ser incluso más importante que la cantidad de personas atendidas.

Detectar hipertensión, diabetes u otra condición durante una jornada comunitaria es apenas el primer paso. La diferencia real dependerá de si el paciente puede continuar recibiendo medicamentos, consultas y evaluaciones cuando las carpas, equipos y personal del operativo ya no estén allí.

MEDICAMENTOS, MOSQUITEROS Y ASISTENCIA SOCIAL

El operativo tampoco estuvo limitado exclusivamente a consultas.

El Ministerio de Salud informó la entrega de 615 recetas médicas, 2,350 raciones alimenticias, 400 mosquiteros y 120 canastillas, además de otras acciones sociales.

Unas 95 personas también fueron carnetizadas en SeNaSa, según el balance oficial de la jornada.

Para embarazadas hubo orientación sobre cuidado prenatal y lactancia materna. Los adolescentes recibieron charlas sobre salud mental, primeros auxilios y cuidados personales, mientras que otras actividades abordaron nutrición y prevención de accidentes de tránsito.

UNA PREGUNTA QUE TAMBIÉN DEBE HACERSE ESPERANZA

La jornada se realizó en Mao, pero estaba dirigida a residentes de Valverde y comunidades cercanas.

Y ahí surge una conversación que interesa directamente a Esperanza.

Si este tipo de programa permite detectar enfermedades, entregar medicamentos y acercar especialistas a miles de ciudadanos, vale preguntarse hasta qué punto jornadas de esta magnitud pueden desarrollarse también de manera periódica en Esperanza y Laguna Salada, reduciendo la necesidad de que muchas familias se trasladen a Mao para determinados servicios.

No se trata simplemente de contabilizar consultas.

La verdadera medida de una política de salud comunitaria está en cuánto logra acercarse a las personas que más dificultades tienen para llegar hasta el sistema.

CUANDO LA PREVENCIÓN LLEGA ANTES QUE LA EMERGENCIA

Durante décadas, buena parte de la atención sanitaria ha funcionado bajo una lógica conocida: el paciente busca ayuda cuando ya siente que algo anda mal.

Programas comunitarios como este intentan intervenir antes.

Medir una presión arterial elevada que una persona desconocía.

Detectar niveles anormales de glucosa.

Identificar a un niño que necesita evaluación adicional.

Encontrar una condición cardiovascular antes de que se convierta en una emergencia.

Son pequeñas intervenciones que, individualmente, pueden parecer rutinarias.

Pero juntas explican por qué la prevención puede tener consecuencias mucho mayores que las estadísticas de un operativo de dos días.

En Mao, 4,551 personas pasaron por aquella jornada.

El desafío ahora no está solamente en recordar cuántas fueron atendidas.

Está en saber cuántas de aquellas personas que necesitaban seguimiento continuarán siendo acompañadas cuando regresen a sus hogares.

Porque una consulta gratuita puede resolver el problema de una mañana.

Un sistema capaz de darle continuidad al paciente puede cambiar el resto de su vida.

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