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EL DÓLAR ESPERA A LA RESERVA FEDERAL MIENTRAS EL PETRÓLEO CEDE, PERO NO DEVUELVE TODO LO GANADO

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“El riesgo proviene de no saber lo que se está haciendo.” Warren Buffett

WASHINGTON.— Durante las horas previas a una decisión de la Reserva Federal, los mercados suelen hablar en movimientos pequeños: unas décimas en el dólar, algunos dólares en el petróleo y variaciones moderadas en los bonos.

Pero detrás de esas cifras existe una pregunta mucho más grande: ¿ha regresado la inflación con suficiente fuerza para obligar al banco central de Estados Unidos a aumentar nuevamente las tasas de interés?

El dólar se mantenía cerca de su nivel más alto en cuatro semanas antes de la decisión monetaria prevista para este miércoles 29 de julio. Al mismo tiempo, el petróleo retrocedió desde los máximos alcanzados durante la reciente escalada entre Estados Unidos e Irán.

La combinación ofrece cierto alivio, pero no elimina la incertidumbre.

Un petróleo más barato puede reducir parte de la presión inflacionaria. Sin embargo, la energía continúa considerablemente más cara que al inicio de julio, mientras los mercados contemplan la posibilidad de que la Reserva Federal vuelva a endurecer el crédito.

EL DÓLAR CERCA DE UN MÁXIMO MENSUAL

El índice dólar, que compara la moneda estadounidense con una canasta de divisas importantes, se situó alrededor de 101.35 puntos, cerca del máximo mensual de 101.80 registrado a finales de junio.

Aunque retrocedió aproximadamente 0.2 % durante la jornada del martes, se mantuvo fortalecido por las expectativas sobre las tasas y por la demanda de activos considerados relativamente seguros durante períodos de tensión internacional.

Antes de la decisión de la Reserva Federal, los contratos del mercado calculaban una probabilidad cercana al 38 % o 40 % de que el banco central elevara inmediatamente su tasa de referencia en 0.25 puntos porcentuales. La mayoría de los inversionistas todavía esperaba que las autoridades mantuvieran las tasas sin cambios. Reuters

La tasa de fondos federales se encontraba dentro de un rango de 3.50 % a 3.75 %.

Un aumento de un cuarto de punto la llevaría hasta un rango de 3.75 % a 4 %, enviando una señal clara de que la Reserva Federal considera que la inflación continúa siendo una amenaza seria.

POR QUÉ LAS TASAS FORTALECEN EL DÓLAR

Cuando Estados Unidos ofrece tasas de interés más altas, los bonos del Tesoro y otros activos denominados en dólares pueden volverse más atractivos para los inversionistas internacionales.

Para comprarlos, esos inversionistas necesitan dólares.

El aumento de la demanda puede fortalecer la moneda estadounidense frente al euro, la libra, el yen japonés y otras divisas. También puede atraer capitales desde economías emergentes hacia Estados Unidos.

Un dólar fuerte beneficia a los estadounidenses que compran productos extranjeros o viajan fuera del país, porque su dinero adquiere mayor poder en otras monedas. También puede ayudar a reducir el costo de algunas importaciones.

Pero no todos ganan.

Las empresas estadounidenses que venden en el exterior pueden recibir menos dólares al convertir sus ingresos extranjeros. Los países y compañías con deudas denominadas en dólares enfrentan pagos más costosos. Las economías emergentes también pueden sufrir salidas de capital y presiones sobre sus propias monedas.

Por esa razón, una decisión tomada en Washington puede alterar presupuestos, inversiones y tasas de cambio en gran parte del mundo.

UNA DECISIÓN MÁS DIFÍCIL DE LO QUE PARECE

La Reserva Federal se enfrenta a dos señales que apuntan en direcciones diferentes.

La inflación general se moderó durante junio, y la inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— también mostró señales de enfriamiento. Esos datos favorecen la idea de mantener las tasas estables.

Pero el fuerte aumento del petróleo durante julio amenaza con encarecer nuevamente la gasolina, el transporte, los alimentos y la producción industrial.

La Reserva Federal no controla el precio del petróleo ni puede reabrir rutas marítimas. Lo que sí puede hacer es utilizar las tasas para reducir la demanda y evitar que los aumentos energéticos se extiendan al resto de la economía.

El problema es que una tasa más alta también encarece las hipotecas, las tarjetas de crédito, los préstamos para vehículos y el financiamiento de las empresas.

Combatir la inflación mediante tasas elevadas puede proteger el valor del dinero, pero también puede desacelerar la actividad económica y dificultar la contratación de trabajadores.

EL PETRÓLEO RETROCEDE DESDE LOS US$100

El crudo Brent, referencia internacional del petróleo, llegó a superar los US$100 por barril durante la escalada del conflicto en Oriente Medio.

Los ataques y las interrupciones del transporte marítimo despertaron temores sobre el suministro procedente del golfo Pérsico y las rutas cercanas al mar Rojo. El estrecho de Ormuz tiene una importancia particular porque por allí transita una proporción considerable del comercio energético mundial.

Después de una pausa parcial en los ataques entre Estados Unidos e Irán, el Brent cayó 8.7 % y cerró una jornada alrededor de US$88.36 por barril. El West Texas Intermediate, referencia estadounidense, descendió a aproximadamente US$82.61. Reuters

La caída reflejó la esperanza de que las conversaciones diplomáticas permitieran reducir la violencia y restaurar gradualmente el tránsito marítimo.

Pero no existía un acuerdo de paz definitivo.

La actividad en el estrecho de Ormuz continuaba limitada, las aseguradoras mantenían elevadas las primas por riesgo de guerra y las empresas navieras necesitaban pruebas de estabilidad antes de enviar nuevamente sus embarcaciones por las zonas amenazadas.

UNA CAÍDA QUE NO BORRA EL AUMENTO DE JULIO

Aunque el petróleo se alejó de los US$100, todavía acumulaba un aumento cercano al 20 % durante el último mes, según datos de mercado disponibles el 29 de julio.

Esto significa que el descenso reciente debe analizarse en perspectiva.

El precio bajó con fuerza después de una subida todavía mayor. Para los consumidores, las compañías de transporte y las pequeñas empresas, la presión no desaparece automáticamente cuando el petróleo retrocede durante dos o tres sesiones.

Los precios de la gasolina suelen responder con retraso. Además, los costos de transporte, refinación, seguros y distribución pueden permanecer elevados aun cuando el barril comienza a bajar.

Una empresa pequeña que utiliza vehículos para ofrecer servicios continúa pagando gasolina a precios altos. Una familia que conduce todos los días no recibe inmediatamente el beneficio completo de la caída del crudo.

El alivio del mercado financiero tarda en llegar al surtidor.

EL CONFLICTO SIGUE DENTRO DEL PRECIO

La pausa parcial entre Estados Unidos e Irán redujo temporalmente la llamada prima geopolítica: la cantidad adicional que los compradores están dispuestos a pagar ante el riesgo de interrupciones futuras.

Sin embargo, nuevos ataques o el fracaso de las negociaciones podrían devolver rápidamente esa prima al mercado.

El riesgo aumentó nuevamente después de que Estados Unidos informara haber interceptado misiles iraníes dirigidos contra fuerzas estadounidenses, un episodio que puso fin a varios días de relativa calma.

La reacción demuestra la fragilidad de la situación. El petróleo puede caer varios dólares cuando aparece una posibilidad de negociación y recuperarlos cuando se produce un ataque.

No se trata únicamente de cuánto petróleo existe, sino de si puede transportarse de manera segura desde los productores hasta los compradores.

LO QUE SIGNIFICA PARA LOS HOGARES

Para los consumidores estadounidenses, el dólar, las tasas y el petróleo parecen pertenecer a mundos financieros diferentes. En la práctica, los tres terminan afectando el mismo presupuesto.

Si la Reserva Federal aumenta las tasas:

  • podrían encarecerse las tarjetas de crédito y los préstamos;
  • las hipotecas podrían permanecer elevadas;
  • las pequeñas empresas enfrentarían financiamiento más costoso;
  • el dólar podría fortalecerse frente a otras monedas.

Si el petróleo continúa bajando:

  • la gasolina podría comenzar a moderarse;
  • disminuirían algunos costos de transporte;
  • la presión inflacionaria podría reducirse;
  • la Reserva Federal tendría menos razones para aumentar las tasas nuevamente.

Pero si el conflicto vuelve a intensificarse, el petróleo podría recuperar rápidamente las pérdidas y complicar el trabajo del banco central.

UNA PAUSA, NO UNA SOLUCIÓN

Los mercados se encontraban este miércoles suspendidos entre dos decisiones: la que anunciaría la Reserva Federal y la que tomarían Estados Unidos e Irán sobre la continuación de su conflicto.

La primera determinará el precio del dinero.

La segunda influirá sobre el precio de la energía.

Ambas terminarán afectando el costo de comprar una vivienda, operar una empresa, llenar el tanque o pagar una deuda.

El dólar cerca de su máximo mensual refleja una búsqueda de seguridad y mejores rendimientos. El petróleo alrededor de US$89 representa una reducción del miedo, pero no su desaparición.

Por ahora, los mercados no están celebrando una solución. Están calculando cuánto puede durar la pausa y cuánto costará si termina.

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