Historias
EL ORIGEN DEL DOBLE SUELDO; UNA HISTORIA QUE MERECE SER CONTADA SIN MIEDO
“La historia no se corrige: se comprende.”
Por: Roberto Veras
SANTO DOMINGO: Cada diciembre, cuando millones de trabajadores dominicanos reciben el esperado doble sueldo, pocos se detienen a pensar en su origen. El gesto parece tan arraigado en la vida nacional que muchos lo consideran simplemente una tradición, una costumbre que “siempre ha existido”. Sin embargo, su nacimiento no fue espontáneo ni producto de un consenso popular improvisado. Se trata de una decisión legislativa precisa, tomada durante uno de los períodos más controvertidos de la historia dominicana: la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo Molina.
Reconocer este hecho, lejos de ser un elogio al régimen, es un ejercicio de honestidad histórica. Y, como ocurre con tantos capítulos complejos, entenderlo exige colocar los hechos sobre la mesa, sin adornos ni silencios interesados.
Un origen legal cuidadosamente documentado
La historia del doble sueldo o “regalía pascual”, como se llamó en su creación— comienza en un momento de profundas tensiones políticas y sociales. El 20 de enero de 1954, el Senado aprobó un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que obligaba a pagar, por primera vez, un salario adicional a empleados públicos, instituciones autónomas, ayuntamientos y empresas privadas.
El beneficio aplicaba a quienes devengaban menos de RD$200 mensuales, un monto relevante en la economía de mediados del siglo XX. La medida quedó formalizada mediante la Ley No. 3742, que estableció plazos estrictos: el pago debía realizarse antes del 24 de diciembre de cada año, sin excusas y sin excepciones.
Esa legislación no surgió de la nada. Formaba parte de una serie de iniciativas sociales impulsadas durante el régimen, entre ellas el llamado “Día del Pobre” en 1959. Aunque el término era paternalista, el trasfondo era claro: ofrecer algún alivio económico en tiempos navideños. Dentro de este esquema, el regalo pascual funcionaba como un respiro temporal para miles de hogares.
Una medida social dentro de un régimen autoritario
Cualquier análisis serio del período trujillista admite dos realidades paralelas: el régimen fue represivo, brutal y marcado por graves violaciones a los derechos humanos; pero también produjo disposiciones laborales que tuvieron impacto directo en la vida cotidiana de los trabajadores.
Aceptar lo primero sin dejar constancia de lo segundo no es un acto de justicia histórica, sino de conveniencia narrativa.
El doble sueldo pertenece a esa categoría de medidas cuya existencia está documentada, pero que algunos sectores prefieren ignorar. Ya sea por razones ideológicas o por puro desconocimiento, hay quienes se esfuerzan en desvincular este hito laboral de su contexto real, construyendo versiones incompletas del pasado.
Una ley sin ambigüedades… y sin impuestos
Un aspecto central y frecuentemente omitido es que la Ley 3742 no contempla la posibilidad de gravar el llamado “sueldo número 13”. El espíritu de la norma fue explícito: el regalo pascual debía entregarse íntegro, sin deducciones ni cargas fiscales. En una economía donde cada peso contaba, la integridad del beneficio no era un detalle menor; era la esencia misma del alivio que buscaba brindar.
Hoy, cuando se discuten reformas, impuestos y ajustes, este punto histórico adquiere una relevancia incuestionable. No es posible reinterpretar la ley sin alterar su intención original.
Por qué importa hoy este debate
El doble sueldo no es solo una tradición: es un derecho adquirido que sostiene a millones de familias y marca el ritmo económico del cierre de año. Para defenderlo, es necesario conocer su historia sin filtros, sin omisiones y sin las distorsiones que a menudo se levantan para ganar puntos políticos.
Reconocer que su origen se dio bajo un régimen autoritario no lo hace menos valioso, ni menos parte fundamental del desarrollo del derecho laboral dominicano. Simplemente nos recuerda una verdad incómoda pero inevitable: incluso en los escenarios más sombríos pueden surgir disposiciones que, por su impacto social, trascienden a quienes las promulgaron.
La historia dominicana, como toda historia, está hecha de matices. Y el doble sueldo es uno de ellos.
Entenderlo no glorifica el pasado; fortalece el presente.