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EL PLAN ANTICRISIS DEL GOBIERNO: ENTRE LA PROTECCIÓN ECONÓMICA Y LA PRUEBA DE LOS RESULTADOS

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“Una política económica no se mide por la fuerza de sus anuncios, sino por el alivio que finalmente llega a la mesa de las familias.”

SANTO DOMINGO.— El Gobierno dominicano ha presentado su Plan Anticrisis como una respuesta integral frente a un escenario internacional marcado por la incertidumbre, el aumento de los costos de producción y la presión que ejercen los combustibles y las materias primas sobre las economías familiares.

La iniciativa, defendida por el presidente Luis Abinader, promete fortalecer las micro, pequeñas y medianas empresas, proteger el poder adquisitivo de la clase media y conservar el ritmo de crecimiento económico de la República Dominicana.

El planteamiento parte de una realidad difícil de ignorar: cuando aumenta el precio del petróleo, el transporte se encarece; cuando sube el transporte, también lo hacen los alimentos, los materiales de construcción y buena parte de los productos que diariamente necesitan los hogares.

En un país altamente dependiente de las importaciones, una crisis internacional puede sentirse rápidamente en los colmados, las estaciones de combustible, las pequeñas empresas y el presupuesto de las familias.

UN ALIVIO PARA LAS MIPYMES

Uno de los puntos centrales del plan es la reducción de la carga tributaria sobre las micro y pequeñas empresas, un sector que genera empleos, sostiene comunidades y representa una parte fundamental de la actividad económica nacional.

El Gobierno anunció la eliminación del anticipo del Impuesto sobre la Renta para las microempresas. Las pequeñas empresas, por su parte, pasarían de realizar doce pagos al año a solamente tres. El sector agropecuario también quedaría exento de determinados anticipos y del impuesto a los activos.

La medida podría ofrecer mayor liquidez a negocios que frecuentemente deben escoger entre pagar impuestos por adelantado, comprar mercancías, cubrir la nómina o mantener abiertas sus operaciones.

Para una gran compañía, una obligación tributaria puede representar una línea dentro de un presupuesto amplio. Para un pequeño comerciante, un emprendedor o un productor agrícola, puede significar la diferencia entre continuar trabajando o cerrar sus puertas.

El desafío será garantizar que estos beneficios no se queden atrapados en procedimientos burocráticos y que realmente lleguen a los negocios que más los necesitan.

LA CLASE MEDIA EN EL CENTRO DEL DISCURSO

El Plan Anticrisis también contempla actualizar el monto de ingresos exento del Impuesto sobre la Renta para las personas físicas, elevándolo de RD$34,685 a RD$39,900 mensuales. Además, propone aumentar las deducciones permitidas por gastos educativos. Estas disposiciones entrarían en vigor en enero de 2027.

El Gobierno sostiene que estas medidas permitirán que una parte mayor del salario permanezca en los hogares dominicanos.

Sin embargo, la protección de la clase media no depende únicamente de pagar menos impuestos. También exige controlar el costo de los alimentos, la vivienda, la energía eléctrica, el transporte, la educación y los servicios de salud.

La verdadera efectividad del plan deberá medirse en la vida cotidiana: en cuánto dinero conserva una familia después de pagar sus obligaciones y en cuántas necesidades puede cubrir con sus ingresos.

COMBUSTIBLES Y PRESIÓN INTERNACIONAL

El presidente Abinader afirmó que los subsidios estatales evitaron que los aumentos internacionales de los combustibles fueran transferidos completamente a los consumidores dominicanos.

Según explicó, mientras los precios internacionales llegaron a incrementarse alrededor de un 80 %, el ajuste aplicado en el mercado local fue cercano al 16 %. También señaló que la República Dominicana importa aproximadamente el 70 % de las gasolinas y otros productos refinados que consume.

Durante la semana del 11 al 17 de julio de 2026, el Gobierno dispuso una reducción de RD$3 por galón en la gasolina regular y el gasoil regular, y de RD$2 en el gas licuado de petróleo. Con esas rebajas, los combustibles regulares acumularon una disminución de RD$8 por galón en dos semanas.

Estas reducciones representan un respiro, pero todavía queda por demostrar si producirán una disminución perceptible en los costos de transporte, los alimentos y otros bienes esenciales.

Con frecuencia, los precios aumentan rápidamente cuando suben los combustibles, pero no siempre descienden con la misma velocidad cuando estos se abaratan.

QUIÉNES PAGARÁN EL PLAN

La propuesta fue estructurada alrededor de cuatro áreas principales: crecimiento económico, simplificación tributaria, combate contra la evasión y consolidación de las finanzas públicas.

El proyecto mantuvo sin modificaciones el ITBIS y excluyó a las mipymes de nuevas cargas tributarias. Sin embargo, estableció temporalmente una sobretasa sobre el Impuesto sobre la Renta de las grandes empresas con ingresos superiores a RD$1,000 millones anuales. También incluyó ajustes al impuesto sobre cheques y transferencias, pasajes aéreos, casinos, juegos de azar y cigarrillos electrónicos.

El Gobierno ha presentado esta distribución como una política progresiva, bajo el argumento de que las mayores contribuciones deben recaer sobre quienes poseen una capacidad económica superior.

Aun así, será necesario vigilar que esas nuevas cargas no sean transferidas indirectamente al consumidor mediante aumentos de precios, comisiones o reducción de empleos.

EL CRECIMIENTO DEBE LLEGAR A LOS HOGARES

El presidente sostiene que la República Dominicana continúa registrando un crecimiento económico superior al 4 % anual, impulsado por sectores como el turismo, las zonas francas, la construcción, las exportaciones, las remesas y la inversión extranjera.

Pero el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza bienestar colectivo.

Una economía puede crecer mientras numerosas familias continúan reduciendo sus compras, aplazando consultas médicas, acumulando deudas o buscando un segundo empleo para cubrir sus necesidades.

La estabilidad macroeconómica resulta indispensable, pero debe traducirse en salarios con mayor poder adquisitivo, empleos dignos, pequeños negocios rentables, servicios públicos eficientes y oportunidades reales de progreso.

El Plan Anticrisis contiene medidas que podrían favorecer a sectores productivos y aliviar determinadas cargas fiscales. Sin embargo, su éxito no estará determinado por las ruedas de prensa ni por la cantidad de disposiciones aprobadas.

La evaluación más importante ocurrirá en las calles, los mercados, las fincas, los talleres, los colmados y los hogares.

Allí será donde el país comprobará si el plan fue verdaderamente una estrategia para proteger a la población o simplemente otro conjunto de promesas bien presentadas.

Porque ante una crisis, gobernar no consiste únicamente en evitar que los indicadores económicos caigan. También significa impedir que las familias dominicanas sean quienes terminen pagando, una vez más, el precio más alto.

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