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EL SIMULACRO DE AYER PROBÓ CELL BROADCAST Y DRONES AUTÓNOMOS

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“Una onza de prevención vale una libra de cura.” — Benjamin Franklin

República Dominicana ensayó algo más importante que una respuesta ante un terremoto: puso a prueba una nueva forma de ver, comunicar y reaccionar durante los primeros minutos de una emergencia.

SANTO DOMINGO. — A simple vista, el Simulacro Nacional por Terremoto realizado este martes 8 de septiembre pudo parecer otro ejercicio de evacuación: empleados abandonando edificios, instituciones activando protocolos y organismos de socorro movilizando personal.

Pero detrás del movimiento de ambulancias, sirenas y equipos de emergencia ocurrió algo posiblemente más trascendente.

La República Dominicana puso a prueba parte de la infraestructura tecnológica con la que podría enfrentar los desastres del futuro.

El Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1, en coordinación con el Centro de Operaciones de Emergencias (COE), probó dos capacidades que representan un cambio significativo en la manera en que el Estado puede comunicarse con millones de ciudadanos y obtener información inmediata desde una zona afectada: Cell Broadcast y el Sistema VAPRE-M2, una plataforma de drones de primera respuesta con capacidad de despliegue autónomo.

UNA ALERTA QUE NO NECESITA BUSCAR AL CIUDADANO

Cell Broadcast permite enviar simultáneamente un mensaje de emergencia a teléfonos móviles localizados dentro de una determinada zona geográfica.

No se trata simplemente de enviar millones de mensajes de texto.

La tecnología utiliza la propia infraestructura de las redes celulares para transmitir una alerta a los dispositivos que se encuentran conectados dentro del área seleccionada.

Durante el simulacro, más del 50 % de la población dominicana recibió el mensaje de prueba, de acuerdo con la información oficial publicada por el Sistema 9-1-1.

Ese dato es importante.

En un terremoto, un huracán, una inundación repentina o cualquier emergencia de gran escala, los primeros minutos pueden determinar la diferencia entre una población desorientada y una población que sabe qué está ocurriendo, hacia dónde moverse y qué debe evitar.

Imagine un mensaje apareciendo directamente en miles de teléfonos:

“ALERTA DE EMERGENCIA. Evite esta zona. No utilice determinadas vías. Diríjase al punto de evacuación indicado.”

La capacidad de comunicar instrucciones de esa manera puede transformar radicalmente la gestión de una crisis.

AHORA LOS OJOS PUEDEN LLEGAR ANTES QUE LAS AMBULANCIAS

La segunda prueba resulta todavía más futurista.

El VAPRE-M2 —Vehículo Aéreo de Primera Respuesta a Emergencias— utiliza drones capaces de desplegarse desde estaciones previamente instaladas para desplazarse hacia el lugar de una emergencia.

No tienen como misión sustituir al bombero, al médico, al policía o al rescatista.

Su función es llegar antes.

Los drones pueden transmitir video, imágenes e información térmica en tiempo real hacia la plataforma tecnológica del Centro Integral de Despacho del Sistema 9-1-1 mientras las unidades terrestres todavía se encuentran camino al incidente.

Eso modifica una de las variables más difíciles de cualquier emergencia: la incertidumbre.

Antes de que llegue el primer equipo de rescate, los responsables de coordinar la operación podrían comenzar a conocer la magnitud del daño, identificar zonas afectadas, detectar posibles riesgos y decidir qué recursos enviar.

Actualmente, la infraestructura instalada para esta capacidad alcanza más del 85 % del territorio del Distrito Nacional, según informó el Gobierno dominicano.

DE REACCIONAR A ANTICIPARSE

Durante décadas, gran parte de la respuesta ante emergencias ha comenzado cuando alguien llama y explica lo que está ocurriendo.

La nueva arquitectura tecnológica plantea algo diferente.

El ciudadano puede recibir información directamente desde el Estado.

Un dron puede desplazarse automáticamente hacia el incidente.

Las imágenes pueden llegar al centro de operaciones antes que algunas unidades de emergencia.

Y los responsables de tomar decisiones pueden comenzar a trabajar con información visual prácticamente desde los primeros minutos.

Eso es mucho más que comprar drones.

Es comenzar a construir una infraestructura nacional de información para emergencias.

Y ahí está la verdadera importancia del simulacro.

EL RETO COMIENZA DESPUÉS DE LA PRUEBA

Una demostración tecnológica, sin embargo, no equivale todavía a un sistema nacional completamente operativo.

El próximo desafío será ampliar la cobertura, garantizar redundancia en las comunicaciones, establecer protocolos claros de activación, asegurar el mantenimiento permanente de los equipos, formar al personal y comprobar que estas tecnologías continúen funcionando precisamente cuando las condiciones sean más adversas.

También será fundamental evaluar los resultados del Cell Broadcast.

Si la prueba alcanzó a más del 50 % de la población, la próxima pregunta debe ser inevitable:

¿Cómo llegar al resto?

Porque una alerta nacional alcanza su verdadero valor cuando no depende del modelo de teléfono, de la compañía telefónica o de la ubicación económica y social del ciudadano.

UN SIMULACRO DEL PAÍS QUE PODRÍAMOS CONSTRUIR

República Dominicana es un país expuesto a terremotos, huracanes, inundaciones y otros fenómenos naturales.

No podemos decidir cuándo ocurrirá el próximo gran evento.

Pero sí podemos decidir qué tan preparados estaremos cuando ocurra.

Por eso el ejercicio del martes debería observarse desde una perspectiva diferente.

No fue solamente un simulacro de terremoto.

Fue también una prueba de cómo telecomunicaciones, automatización, drones, sensores, centros de datos y organismos de emergencia pueden comenzar a funcionar como un mismo sistema.

Cell Broadcast intenta resolver una pregunta:

¿Cómo advertimos rápidamente a millones de personas?

VAPRE-M2 intenta responder otra:

¿Cómo sabemos qué está ocurriendo antes de que lleguen nuestros equipos?

Si ambas tecnologías evolucionan desde pruebas exitosas hacia una infraestructura nacional robusta, República Dominicana podría estar dando uno de los pasos tecnológicos más importantes de los últimos años en materia de protección ciudadana.

Porque cuando llegue una emergencia real, nadie estará interesado en saber qué tan moderno parecía el sistema durante una demostración.

La única pregunta será:

¿Funcionó cuando lo necesitamos?

Esperanza33
Tecnología • República Dominicana • Seguridad • Innovación

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