Actualidad

EN ESPERANZA, ASÍ COMO VA… LA FUERZA DEL PUEBLO NO SACARÁ NI UN REGIDOR

Published

on

“Cuando un partido se cierra sobre sí mismo, deja de representar al pueblo y comienza a representarse a sí mismo.”

En Esperanza, la política no solo se discute en los salones ni en los discursos. Se comenta en las esquinas, en los colmados, en los grupos de WhatsApp y en la mirada de quienes alguna vez creyeron que había una alternativa real. Hoy, esa conversación tiene un tono distinto: más de decepción que de esperanza.

La Fuerza del Pueblo, que en otro momento parecía posicionarse como una opción natural frente al desgaste del gobierno, ha entrado en una etapa donde su mayor obstáculo no está fuera, sino dentro.

UN PARTIDO QUE SE CIERRA… Y SE ESTANCA

Lo que muchos describen en Esperanza no es una simple diferencia interna. Es una sensación de exclusión. De puertas que no se abren, de espacios que no se comparten y de decisiones que parecen tomarse siempre en el mismo círculo.

Personas con intención de aportar, de crecer dentro del partido, han terminado apartadas. Y no por falta de trabajo o capacidad, sino por no pertenecer al grupo que domina la estructura actual.

El caso del ingeniero Nao Mena se ha convertido en un ejemplo recurrente en las conversaciones políticas del municipio. Todo aquel que tenga algún vínculo, cercanía o afinidad con su figura dentro de la Fuerza del Pueblo, según denuncian varios sectores, es observado con recelo, aislado y, en muchos casos, sacado del juego antes de siquiera tener la oportunidad de demostrar su potencial.

EL CONTROL COMO ESTRATEGIA… Y COMO ERROR

La dirección actual, encabezada por Josélito Ureña, ha logrado consolidar un control firme sobre el partido en el municipio. Pero ese control, lejos de fortalecer la estructura, ha comenzado a generar desgaste.

Porque en política, controlar no siempre es liderar.

La promoción de nuevas figuras, como el joven Argenis Valdés, ha sido presentada como una renovación. Sin embargo, en la percepción de muchos, se trata más de una construcción desde arriba que de un liderazgo nacido desde la base.

Intentar posicionar a alguien como principal figura política sin que exista una conexión real con la comunidad suele generar más resistencia que apoyo.

UNA HISTORIA QUE YA SE HA VISTO

Esto no es nuevo. La historia política dominicana está llena de casos donde partidos con todas las condiciones para crecer terminaron debilitándose por conflictos internos, grupismos y luchas de poder.

Recordar lo ocurrido en otras organizaciones donde las divisiones internas abrieron el camino para que adversarios más organizados tomaran ventaja debería servir como advertencia.

Porque cuando un partido se convierte en un espacio de exclusión, deja de ser atractivo para la gente.

INFLUENCIAS Y RETÓRICAS QUE NO SUMAN

A esto se suma la influencia de actores externos, como Johanny Guzmán desde Mao, y la reproducción de estilos políticos que muchos asocian con prácticas del pasado.

La confrontación constante, la dialéctica agresiva y la falta de cohesión no construyen liderazgo. Solo profundizan las divisiones.

Y mientras tanto, el tiempo avanza.

EL 2028 NO ESPERA

Si la situación actual no cambia, el escenario es claro: la Fuerza del Pueblo en Esperanza llegará debilitada a las elecciones del 2028.

No por falta de oportunidad. No por falta de contexto. Sino por no haber sabido organizarse desde dentro.

Y en política, cuando un partido no logra conectar con su propia gente, el resultado es inevitable.

UN LLAMADO QUE NO PUEDE IGNORARSE

Este no es un señalamiento vacío. Es una advertencia que nace desde la observación directa, desde la calle, desde quienes aún creen que las cosas pueden hacerse mejor.

La Fuerza del Pueblo tiene en sus manos una oportunidad que muchos partidos desearían tener. Pero si no corrige el rumbo, esa oportunidad se convertirá en otra historia más de lo que pudo ser… y no fue.

Porque al final, los partidos no pierden elecciones solamente en las urnas.
Muchas veces, las pierden primero dentro de sus propias filas.

Tendencias

Exit mobile version