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HAITIANOS ENCABEZAN LA REGULARIZACIÓN MIGRATORIA EN 2025

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“Las cifras, cuando hablan, suelen decir verdades que los discursos prefieren callar.”

Mientras el debate público insiste en el endurecimiento de los controles migratorios, los datos oficiales cuentan una historia más compleja. Entre enero y noviembre de 2025, la Dirección General de Migración (DGM) de la República Dominicana emitió un total de 32,174 residencias legales. De ese universo, los ciudadanos haitianos encabezaron la lista entre las 125 nacionalidades que solicitaron y obtuvieron estatus regular en el país.

La cifra contrasta con la narrativa política dominante. En plazas públicas y redes sociales, el discurso suele girar en torno al control, la deportación y la vigilancia fronteriza. Sin embargo, en las oficinas de Migración, el proceso administrativo revela otra dinámica: miles de extranjeros y especialmente haitianos siguen apostando por la vía legal para vivir y trabajar en territorio dominicano.

No se trata solo de cantidad, sino de contexto. Haití atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente: inestabilidad política, violencia generalizada, colapso institucional y pobreza estructural. Frente a ese escenario, la República Dominicana continúa siendo el destino más cercano y, para muchos, el más posible.

Los datos muestran que, pese a los operativos migratorios y las declaraciones de mano dura, existe una demanda sostenida de regularización. No es un fenómeno marginal: los haitianos lideran las solicitudes dentro de un grupo que incluye personas de más de un centenar de países distintos. La migración, lejos de detenerse, se reorganiza.

Para muchos solicitantes, regularizarse no es solo un trámite: es una forma de existir legalmente. Poder trabajar sin miedo, enviar a los hijos a la escuela, acudir a un hospital sin temor a ser detenido. Es, en términos simples, intentar vivir con dignidad.

El contraste entre discurso y realidad deja una pregunta abierta: ¿qué pesa más, la retórica o los números? Mientras la política se debate en consignas, las estadísticas avanzan en silencio, mostrando que la migración no se rige por discursos, sino por necesidades.

En 2025, al menos hasta noviembre, la historia fue clara: los haitianos no solo siguieron llegando, también siguieron tocando la puerta legal del Estado dominicano. Y el Estado, a través de sus propias cifras, confirmó que esa puerta, aunque estrecha, sigue abierta.

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