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HERIDAS ABIERTAS EN LA MONTAÑA; DENUNCIAN REACTIVACIÓN DE EXTRACCIÓN ILEGAL EN LOS BRAZOS
“Cuando se hiere la tierra, el silencio de la naturaleza se convierte en una advertencia.”
Jamao al Norte, R.D.: La montaña de Los Brazos ya no luce como un refugio natural intacto. En su lugar, se observan cortes profundos, laderas desgarradas y acumulaciones de roca removida que evidencian una intervención persistente, incluso después de su clausura oficial por parte del Ministerio de Medio Ambiente.
Las imágenes recientes muestran un terreno alterado, donde la capa vegetal ha sido prácticamente eliminada y la estructura del suelo ha quedado expuesta. Lo que antes era una formación natural ahora presenta señales claras de excavación intensiva, con taludes inestables y material disperso que sugiere actividad continua.
A pesar de las medidas tomadas por las autoridades, comunitarios denuncian que la extracción de materiales ha retomado fuerza de manera clandestina. Según relatan, las operaciones se realizan en horarios y zonas estratégicas para evitar la supervisión, aprovechando accesos secundarios en la parte trasera del área intervenida.
La situación ha encendido las alarmas entre residentes y defensores del medio ambiente. El activista social Guanchy Comprés ha reiterado su llamado a las autoridades, advirtiendo que el daño visible es solo una parte de un problema mayor: la degradación progresiva de un ecosistema que podría perder su capacidad de regeneración.
Los expertos coinciden en que este tipo de explotación no controlada puede provocar deslizamientos de tierra, afectar fuentes hídricas cercanas y alterar de forma irreversible el equilibrio ecológico de la zona. En regiones montañosas como esta, la remoción del suelo no solo transforma el paisaje, sino que también compromete la seguridad de las comunidades aledañas.
Mientras tanto, la comunidad de Jamao al Norte observa con preocupación cómo una montaña que forma parte de su identidad natural se convierte en escenario de una actividad que, lejos de detenerse, parece adaptarse para sobrevivir en la ilegalidad.
La expectativa ahora recae sobre las autoridades: no solo para intervenir, sino para garantizar que esta vez la protección sea permanente. Porque en Los Brazos, cada roca removida no es solo material extraído, sino una señal más de un equilibrio que se está perdiendo.
