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LA ESCUELOTA: EL HUMOR QUE EDUCA, CRITICA Y DESNUDA LA SOCIEDAD DOMINICANA
“Un pueblo que aprende riendo, también aprende a cuestionar.”
Durante décadas, la televisión dominicana tuvo en La Escuelota mucho más que un segmento de humor: fue un espejo social disfrazado de aula. Integrado al programa Punto Final bajo la conducción de Freddy Beras-Goico, este espacio convirtió situaciones cotidianas en sátira directa, utilizando personajes caricaturescos para abordar temas reales como la política, la economía y la vida del dominicano común.
Lo que parecía simple entretenimiento escondía una estructura inteligente. En medio de risas, improvisación y ocurrencias, los humoristas lograban decir lo que muchos callaban. Las preguntas del “profesor” abrían la puerta a críticas sin filtros, mientras los estudiantes interpretados por figuras como Boruga, Cuquín Victoria y Luisito Martí transformaban la comedia en una herramienta de cuestionamiento social. No era solo humor: era una forma de hablarle al poder sin pedir permiso.
Hoy, su legado sigue más vigente que nunca. En una era dominada por contenido rápido y superficial, La Escuelota recuerda que el humor puede educar, incomodar y generar conciencia. Su impacto no solo marcó una época, sino que dejó una referencia clara: el entretenimiento también puede ser un acto de responsabilidad social.
¿Hace falta hoy un espacio como La Escuelota que diga lo que muchos piensan, sin miedo ni filtros?