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LAGUNA SALADA INAUGURA UNA FUNERARIA DE RD$12.3 MILLONES Y CONVIERTE EL DUELO EN UNA CUESTIÓN DE DIGNIDAD PÚBLICA
“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.” — Cicerón
LAGUNA SALADA, VALVERDE. — Hay obras públicas que se inauguran pensando en el movimiento: carreteras para viajar, escuelas para aprender, hospitales para sanar y parques para reunirse.
La que acaba de abrir sus puertas en Laguna Salada fue construida para uno de los momentos en que una familia menos desea tener que pensar en infraestructura.
La muerte.
La Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana, EGEHID, inauguró una funeraria municipal construida con una inversión total de RD$12,393,036.72, concebida como un espacio público donde las familias puedan velar y despedir a sus seres queridos en condiciones adecuadas, especialmente cuando no disponen de instalaciones privadas.
La obra puede parecer modesta frente a las grandes cifras que regularmente acompañan carreteras, hospitales o proyectos energéticos.
Pero su significado revela algo que rara vez ocupa titulares nacionales: la pobreza también puede determinar cómo una familia vive el duelo.
Y en un municipio como Laguna Salada, contar con un lugar público para despedir a un familiar puede significar la diferencia entre atravesar uno de los momentos más dolorosos de la vida con cierta tranquilidad o tener que sumar preocupaciones económicas y logísticas a la pérdida.
RD$12.3 MILLONES Y DOS VÍAS DE FINANCIAMIENTO
Según la información oficial publicada por EGEHID, la inversión fue dividida en dos componentes.
RD$7,994,541.28 corresponden a trabajos ejecutados por el contratista, mientras otros RD$4,398,495.44 fueron invertidos mediante un acuerdo con la Alcaldía de Laguna Salada.
Eso suma exactamente los RD$12,393,036.72 informados como costo total.
La institución describe una edificación construida con muros de bloques y elementos estructurales de hormigón armado, entregada completamente amueblada y climatizada.
Pero detrás de esos números existe otra discusión que debería acompañar cualquier inversión pública:
¿Qué recibió exactamente la comunidad por esos RD$12.3 millones?
UNA CAPILLA, RECEPCIÓN Y ESPACIO PARA PREPARAR LOS CUERPOS
La nueva funeraria incluye una capilla, recepción, oficina administrativa con baño propio y un cuarto destinado a la preparación.
También posee una pequeña cocina equipada con gabinetes de aluminio y superficie de granito, dos baños públicos, estacionamiento, cisterna y caseta de bombeo.
Los trabajos incluyeron además terminaciones e impermeabilización del techo.
No se trata, por tanto, simplemente de un salón con sillas.
Es una infraestructura preparada para realizar buena parte de las funciones necesarias durante un velatorio.
La pregunta que comienza después de la inauguración es quién garantizará que esas condiciones permanezcan dentro de cinco, diez o veinte años.
Porque construir un edificio público suele ser más fácil que mantenerlo.
UNA OBRA PARA EL MOMENTO EN QUE LAS FAMILIAS SON MÁS VULNERABLES
Durante la entrega, la gobernadora provincial de Valverde, Marta Collado, presentó la instalación como una respuesta a una necesidad esencial de las familias.
La funcionaria sostuvo que, cuando llega la pérdida de un ser querido, conseguir un lugar apropiado para despedirlo no debería convertirse en una preocupación adicional.
Ese argumento explica parte del valor social de una funeraria municipal.
Una muerte puede generar gastos inesperados: ataúd, preparación del cuerpo, transporte, cementerio, alimentación, trámites y espacio para recibir familiares y amigos.
Para hogares con recursos limitados, cada uno de esos costos aumenta la presión financiera precisamente cuando las personas están menos preparadas emocionalmente para manejarla.
Una instalación municipal no elimina esos gastos.
Pero puede reducir uno de ellos.
Y, sobre todo, puede proporcionar un espacio digno sin obligar a todas las familias a recurrir exclusivamente al mercado privado.
EGEHID MÁS ALLÁ DE LAS HIDROELÉCTRICAS
La participación de EGEHID también merece atención.
La empresa estatal existe fundamentalmente para producir y administrar generación hidroeléctrica, pero desde hace años desarrolla proyectos sociales y comunitarios en diferentes provincias.
La inauguración de Laguna Salada forma parte de esa actividad de inversión social.
De hecho, el mismo 8 de septiembre EGEHID informó de la entrega de un centro comunal en Los Ingenitos, Santiago Rodríguez, construido con una inversión de RD$20.8 millones.
Eso abre una discusión legítima sobre la función de las empresas públicas.
¿Hasta dónde debe extenderse la inversión social de una empresa energética?
¿Quién decide qué comunidades y qué proyectos reciben esos recursos?
¿Y cómo se determina que una funeraria, un centro comunal, una carretera u otra infraestructura constituye la mejor utilización posible del dinero disponible?
No son preguntas que desacrediten necesariamente la obra.
Son precisamente las preguntas que deben acompañar el gasto público.
LAS AUTORIDADES EN LA INAUGURACIÓN
El acto contó con una representación política considerable.
Participaron los subadministradores de EGEHID Miguel Vásquez y Máximo Gómez, la gobernadora Marta Collado, el senador por Valverde Odalis Rafael Rodríguez, el alcalde de Laguna Salada Germán Rodríguez, legisladores y otras autoridades.
La presencia de tantos funcionarios demuestra la relevancia política concedida al proyecto.
Pero la medida real de su importancia no estará en la ceremonia.
Estará en lo que ocurra después.
DESPUÉS DE LAS FOTOS VIENE EL MANTENIMIENTO
Una funeraria necesita electricidad para mantener la climatización.
Necesita agua.
Limpieza.
Personal.
Seguridad.
Mantenimiento de mobiliario.
Reparaciones.
Administración.
Y reglas claras para determinar quién puede utilizarla, cuánto cuesta —si existe alguna tarifa—, cómo se reservan los espacios y qué ocurre cuando varias familias requieren el servicio simultáneamente.
La información oficial revisada por Esperanza33 describe ampliamente la infraestructura y la inversión, pero no detalla en esas publicaciones el modelo operativo futuro, las tarifas para los usuarios, el presupuesto anual de mantenimiento ni las condiciones específicas para acceder al servicio.
Esos datos deberían ser públicos.
No porque exista evidencia de irregularidades, sino porque la transparencia permite que una buena obra siga siendo buena cuando termina la inauguración.
EL NÚMERO TAMBIÉN MERECE SER EXPLICADO
RD$12,393,036.72 es una cifra considerable.
Por eso sería útil que la ciudadanía pueda conocer, además del costo global informado, el desglose completo del proyecto.
Cuánto costó la construcción.
Cuánto el mobiliario.
Cuánto la climatización.
Cuánto los sistemas hidráulicos.
Cuánto la preparación del terreno.
Quién fue el contratista.
Cuál fue el procedimiento de contratación.
Cuándo comenzaron los trabajos.
Y si el proyecto terminó dentro del presupuesto originalmente contratado.
La nota oficial de EGEHID sí identifica cuánto correspondió al contratista y cuánto al acuerdo con la Alcaldía, pero no ofrece en su publicación un desglose detallado de cada partida ni identifica allí al contratista por nombre.
Publicar esos documentos no debería interpretarse como una acusación.
Debería ser parte normal de la relación entre el Estado y los ciudadanos que financian al Estado.
UNA OBRA QUE SERÁ MEDIDA EN LOS DÍAS MÁS DIFÍCILES
Las fotografías de inauguraciones suelen mostrar cintas, funcionarios, discursos y edificios recién pintados.
La verdadera historia de esta funeraria comenzará cuando desaparezcan las cámaras.
Cuando una familia de Laguna Salada reciba una llamada inesperada.
Cuando muera un padre.
Una madre.
Un abuelo.
Un hijo.
Y alguien tenga que comenzar, en medio del dolor, a resolver todo aquello que la muerte obliga a resolver inmediatamente.
Entonces los RD$12.3 millones dejarán de ser solamente una cifra presupuestaria.
Se convertirán en una capilla disponible.
En una habitación climatizada.
En unas sillas para familiares que llevan horas sin dormir.
En agua.
En baños.
En un lugar donde recibir a vecinos.
En unas horas para despedirse.
Y quizá sea precisamente allí donde esta obra encuentre su medida más importante.
No en cuánto costó construirla, aunque la ciudadanía tiene derecho a conocer cada peso invertido.
Sino en cuántas familias de Laguna Salada podrán enfrentar uno de los momentos más difíciles de sus vidas sin tener que preguntarse, además, dónde despedirán a sus muertos.