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LEÓN XIV EVOCA EL SUFRIMIENTO DE GAZA EN SU PRIMERA HOMILÍA NAVIDEÑA Y HACE UN LLAMADO URGENTE A LA PAZ
“La paz no es solo la ausencia de guerra, sino la presencia activa del bien.” (San Juan Pablo II)
Desde el corazón del Vaticano, en una basílica de San Pedro colmada y silenciosa, el mensaje fue claro y profundamente humano. En su primera homilía de Navidad, el papa León XIV eligió mirar más allá de los rituales solemnes para dirigir la atención del mundo hacia quienes, en esta misma noche santa, enfrentan el frío, la intemperie y la violencia.
Durante la misa del día de Navidad, celebrada el jueves desde el altar central bajo la balaustrada de la basílica adornada con guirnaldas florales y racimos de poinsettias rojas, el pontífice evocó a las personas de Gaza, “expuestas durante semanas a la lluvia, el viento y el frío”, así como a millones de desplazados y refugiados en distintos continentes. A los pies de una estatua de María, madre de Jesús, flores blancas reforzaban visualmente el tono de recogimiento y fragilidad que atravesó toda la liturgia.
Al recordar que Dios se hizo carne en la humildad de un pesebre en Belén, León XIV comparó la Palabra de Dios con “una tienda frágil entre nosotros”, una imagen que enlazó de inmediato con la realidad contemporánea. “¿Cómo entonces no pensar en las tiendas en Gaza… o en los refugios improvisados de miles de personas sin hogar en nuestras propias ciudades?”, preguntó, en una reflexión que pareció suspender el tiempo dentro de la basílica.
El papa amplió su mirada hacia las víctimas invisibles de los conflictos armados: poblaciones indefensas sometidas a guerras prolongadas y jóvenes obligados a empuñar armas. Habló del “sinsentido” que sienten quienes están en las líneas del frente y de “las falsedades que llenan los discursos pomposos de quienes los envían a la muerte”, palabras que resonaron con fuerza en un mundo marcado por tensiones geopolíticas persistentes.
Para León XIV, la paz no puede imponerse ni proclamarse de manera unilateral. “Habrá paz cuando nuestros monólogos se interrumpan y, enriquecidos por la escucha, nos arrodillemos ante la humanidad del otro”, afirmó, subrayando que el diálogo es el único camino posible para silenciar los conflictos.
Miles de fieles llenaron la basílica para la primera misa navideña del nuevo pontífice, muchos levantando sus teléfonos para capturar la procesión de apertura. Más tarde, pese a la lluvia constante, se congregaron en la plaza de San Pedro a la espera del tradicional mensaje navideño desde la logia central.
La bendición Urbi et Orbi “a la ciudad y al mundo”, ofrecida en latín, funciona cada año como un sobrio inventario de las desgracias que enfrenta la humanidad. Esta vez, además, marcó el tramo final de las celebraciones del Año Santo, que concluirán el 6 de enero con la Epifanía, recordando la visita de los Reyes Magos al niño Jesús en Belén.
En su primera Navidad como papa, León XIV dejó claro que su pontificado buscará anclar la fe en la realidad concreta del sufrimiento humano, recordando que incluso en las noches más oscuras, el llamado a la paz comienza con escuchar al otro.