Actualidad

MAO EMPIEZA A DECIDIR SUS OBRAS DE 2027: UNA COMUNIDAD PRIORIZA ACERAS, CONTENES Y BADENES POR RD$1.26 MILLONES

Published

on

“La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.” — Abraham Lincoln

MAO, VALVERDE. — Antes de que llegue 2027, una comunidad de Mao ya comenzó a decidir dónde quiere ver parte de la inversión municipal del próximo año.

Durante la segunda Asamblea del Presupuesto Participativo Municipal 2027, residentes vinculados a la Junta de Vecinos Héctor Rodríguez (FILANDE), del sector Yerba de Guinea Norte, seleccionaron tres necesidades concretas para su comunidad: aceras, contenes y badenes.

Para esas intervenciones fue anunciado un monto de RD$1,260,000, de acuerdo con información publicada el 18 de septiembre sobre el proceso desarrollado en Mao.

A primera vista puede parecer una noticia pequeña: una reunión comunitaria, tres tipos de obras y poco más de un millón de pesos.

Pero detrás de esa asamblea existe una cuestión mucho mayor: quién decide qué necesita primero un barrio cuando el dinero público nunca alcanza para resolverlo todo al mismo tiempo.

CUANDO EL VECINO TAMBIÉN PARTICIPA EN EL PRESUPUESTO

El Presupuesto Participativo Municipal no es simplemente una reunión organizada por una alcaldía.

La Ley 176-07 del Distrito Nacional y los Municipios establece este mecanismo para que los ciudadanos participen en la discusión, elaboración y seguimiento de una parte de la inversión municipal. La legislación contempla asambleas comunitarias, encuentros por sectores o bloques y posteriormente un Cabildo Abierto o Asamblea Municipal donde se consolida el Plan de Inversión Municipal.

En otras palabras, la idea es sencilla aunque su ejecución puede ser compleja: la comunidad identifica el problema, establece prioridades y participa posteriormente en la vigilancia de aquello que fue acordado.

La propia ley dispone además mecanismos de seguimiento y control ciudadano y establece que el Plan de Inversión decidido mediante el proceso de Presupuesto Participativo debe incorporarse al presupuesto municipal correspondiente.

Eso convierte cada asamblea en algo más que una conversación entre vecinos.

Representa el comienzo de una cadena que debería continuar con presupuesto, planificación, ejecución, supervisión y rendición de cuentas.

RD$1.26 MILLONES Y TRES NECESIDADES MUY BÁSICAS

En Yerba de Guinea Norte, los residentes optaron por algo que forma parte de la vida cotidiana de cualquier barrio: aceras para caminar, contenes para organizar y proteger las vías y badenes para manejar determinados puntos de circulación y drenaje.

No se anunciaron grandes edificaciones.

No se habló de proyectos monumentales.

La prioridad seleccionada estuvo en infraestructura barrial básica.

Y precisamente ahí puede encontrarse una de las características más importantes del presupuesto participativo: permitir que las necesidades vistas todos los días por quienes viven en una comunidad lleguen hasta la mesa donde se distribuyen recursos públicos.

Sin embargo, existe una diferencia importante entre seleccionar una obra y verla terminada.

La verdadera medida del proceso llegará después: cuando pueda comprobarse que los proyectos priorizados fueron presupuestados correctamente, contratados, ejecutados dentro de las condiciones establecidas y finalmente entregados a la comunidad.

Y EN ESPERANZA, ¿QUÉ PODEMOS MIRAR?

La experiencia de Mao inevitablemente dirige la mirada hacia municipios vecinos.

Entre ellos, Esperanza.

Los registros públicos muestran que el municipio cuenta con su propio reglamento de Presupuesto Participativo Municipal y que durante el proceso correspondiente a 2026 realizó asambleas, un Cabildo Abierto y documentación de prefactibilidad y selección de obras.

Además, una certificación del Concejo de Regidores establece que el 17 de diciembre de 2025 fue aprobado un monto de RD$5 millones para cinco obras del Presupuesto Participativo de Esperanza correspondientes a 2026.

Ese antecedente hace que, mientras Mao comienza a divulgar decisiones relacionadas con 2027, aparezcan preguntas legítimas para el próximo ciclo de Esperanza:

¿Cuánto dinero será destinado al Presupuesto Participativo 2027?

¿Qué comunidades participarán?

¿Cuáles sectores presentarán sus necesidades?

¿Qué obras serán priorizadas?

Y, quizás todavía más importante:

¿En qué estado se encuentran las obras que las comunidades de Esperanza escogieron anteriormente?

No se trata de establecer una competencia entre dos ayuntamientos.

Se trata de algo más básico: seguir el recorrido del dinero público desde el momento en que una comunidad levanta la mano para pedir una obra hasta el día en que esa obra realmente queda terminada.

LA PARTICIPACIÓN NO TERMINA CUANDO ACABA LA REUNIÓN

La Ley 176-07 contempla precisamente esa segunda parte.

Los ciudadanos pueden participar mediante comités de seguimiento y control destinados a supervisar la ejecución de los proyectos y conocer aspectos relacionados con presupuestos, cubicaciones e informes de avance.

Por eso, una asamblea comunitaria puede ser el principio de la historia, pero nunca debería ser el final.

En Mao, Yerba de Guinea Norte ya expresó qué quiere priorizar con RD$1.26 millones.

Ahora comienza otra etapa: convertir esas decisiones en obras verificables.

Y para el resto de Valverde —incluido Esperanza— el proceso plantea una pregunta que debería acompañar cada peso destinado al desarrollo municipal:

¿Lo que decidió la comunidad terminó convirtiéndose en realidad?

Esperanza33 continuará siguiendo los procesos de Presupuesto Participativo de los municipios de Valverde, las obras aprobadas, los montos asignados y su nivel de ejecución.

Tendencias

Exit mobile version