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MAO ROZA LOS 40 GRADOS: EL CALOR EXTREMO OBLIGA A VALVERDE A MIRAR MÁS ALLÁ DEL TERMÓMETRO
“En la naturaleza nada existe solo.” — Rachel Carson
MAO, VALVERDE. — A las dos de la tarde, el calor no necesita estadísticas para hacerse sentir.
Está sobre el asfalto. En el techo de zinc de una vivienda. En el trabajador que cruza una finca bajo el sol. En el motoconchista que espera un pasajero en una esquina. En la factura eléctrica de una familia que mantiene un abanico encendido durante casi todo el día.
Pero esta vez también hay un número capaz de resumir la intensidad del momento:
39.3 grados Celsius.
Esa fue la temperatura máxima registrada en Mao el pasado 6 de septiembre, la más elevada reportada en República Dominicana durante el período comprendido entre el 2 y el 8 de septiembre, según datos divulgados a partir de los registros del Instituto Dominicano de Meteorología, INDOMET.
Un día después, Sabaneta, Santiago Rodríguez, llegó a 39.2 grados. Altamira alcanzó 38.3; Santiago, 38.2; y Dajabón, 38.1.
La geografía de esas cifras cuenta una historia clara: el Noroeste dominicano está en el centro de uno de los episodios de calor más intensos de estos días.
Y para Valverde, la conversación no debería terminar preguntando cuándo bajará la temperatura.
Debería comenzar preguntando quiénes están más expuestos cuando el termómetro se acerca a los 40 grados y qué estamos haciendo para protegerlos.
NO ES SOLAMENTE “UN DÍA CALUROSO”
INDOMET advirtió que entre el 9 y el 15 de septiembre persistirían condiciones de calor severo a extremo, con especial incidencia en la región Noroeste.
El organismo prevé varios días consecutivos con temperaturas elevadas y ha recomendado aumentar el consumo de agua, utilizar ropa ligera y limitar la exposición directa al sol, especialmente entre las 11 de la mañana y las 5 de la tarde.
A ese panorama se suma otro elemento: el polvo del Sahara.
Las concentraciones de partículas africanas aumentan durante estos días y pueden deteriorar la calidad del aire, especialmente para personas sensibles o con enfermedades respiratorias.
La combinación produce algo más complejo que una tarde incómoda.
Es calor persistente.
Aire cargado.
Noches que pueden ofrecer menos alivio.
Y una población que continúa trabajando, estudiando y desplazándose mientras el ambiente exige cada vez más del cuerpo humano.
EL CALOR NO AFECTA A TODOS POR IGUAL
Dos personas pueden vivir en la misma ciudad y experimentar una temperatura de 39 grados de manera completamente diferente.
Una puede encontrarse dentro de una oficina climatizada.
La otra puede estar colocando bloques bajo el sol.
Una familia puede mantener varios acondicionadores de aire funcionando.
Otra puede depender de un abanico y de ventanas abiertas.
Un conductor puede pasar gran parte del día dentro de un vehículo climatizado.
Un vendedor ambulante puede permanecer durante horas sobre una acera sin sombra.
Por eso hablar de calor extremo también significa hablar de desigualdad.
La temperatura es la misma.
La capacidad para protegerse de ella no.
LOS TRABAJADORES QUE NO PUEDEN ESCAPAR DEL SOL
Valverde posee una economía donde numerosas actividades se realizan al aire libre.
Agricultura.
Construcción.
Transporte.
Comercio informal.
Mantenimiento urbano.
Seguridad.
Trabajos técnicos.
Para quienes dependen de esas actividades, una recomendación tan sencilla como “evitar el sol entre las 11:00 a. m. y las 5:00 p. m.” puede resultar difícil de cumplir.
Porque esas son precisamente horas de trabajo.
La discusión entonces cambia.
¿Existen suficientes pausas?
¿Hay acceso constante a agua potable?
¿Los empleadores modifican horarios cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos?
¿Los trabajadores reconocen síntomas tempranos de agotamiento por calor?
Un episodio de calor intenso no debería convertirse únicamente en responsabilidad individual.
También es una cuestión laboral.
LOS NIÑOS Y LAS ESCUELAS
Septiembre encuentra además a miles de estudiantes de regreso a las aulas.
Y no todas las escuelas dominicanas tienen las mismas condiciones de ventilación.
Una temperatura exterior cercana a los 40 grados puede convertirse en un problema todavía mayor dentro de un aula con numerosas personas, poca circulación de aire o exposición directa al sol.
El calor afecta concentración, comodidad y rendimiento.
Por eso, cuando las autoridades meteorológicas emiten alertas prolongadas, Educación y los centros escolares deberían formar parte de la conversación.
¿Tienen agua disponible los estudiantes?
¿Funcionan adecuadamente los abanicos?
¿Hay actividades físicas que deberían modificarse durante las horas más calientes?
¿Se presta atención especial a niños con condiciones médicas?
La prevención puede comenzar con decisiones pequeñas.
LOS MAYORES TAMBIÉN NECESITAN SER MIRADOS
INDOMET ha pedido especial precaución para niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con determinadas condiciones de salud.
Para un adulto joven y saludable, una tarde de calor puede representar cansancio.
Para una persona mayor que vive sola, puede representar algo distinto.
Puede no sentir sed con la misma intensidad.
Puede tomar medicamentos.
Puede permanecer durante horas en una vivienda con poca ventilación.
Puede no tener recursos para mantener un aire acondicionado encendido.
En barrios de Mao, Esperanza y Laguna Salada, identificar a esos residentes durante períodos extremos podría ser una forma sencilla de prevención comunitaria.
A veces proteger a alguien comienza con una llamada.
Y LUEGO ESTÁ LA ELECTRICIDAD
Cuando el calor sube, también aumenta una necesidad inmediata:
refrescarse.
Abanicos.
Aires acondicionados.
Neveras trabajando con mayor intensidad.
Más horas de consumo.
Para las familias, eso puede traducirse posteriormente en una factura eléctrica mayor.
Y para el sistema energético, significa una demanda más intensa precisamente durante los períodos en que miles de hogares intentan hacer lo mismo al mismo tiempo.
En una provincia que recientemente ha ampliado su presencia dentro de la generación energética nacional mediante proyectos renovables, existe una paradoja interesante:
Valverde puede producir energía para el país y, al mismo tiempo, tener familias para quienes utilizar suficiente electricidad para combatir el calor representa una carga económica.
Ese contraste también merece atención.
EL CAMPO SIENTE EL CALOR DE OTRA MANERA
Valverde no puede discutir temperaturas extremas sin hablar de agricultura.
El agua es parte fundamental de la economía provincial.
Canales.
Riego.
Cultivos.
Ganadería.
Cuando aumentan las temperaturas durante períodos prolongados, también aumenta la evaporación y puede cambiar la necesidad de agua de determinadas actividades agrícolas.
No significa que un episodio de varios días vaya a producir automáticamente una crisis agrícola.
Pero sí plantea preguntas importantes sobre la preparación de una provincia cuyo territorio productivo depende estrechamente del manejo del agua.
¿Qué ocurre si estos episodios comienzan a repetirse con mayor frecuencia?
Ahí la discusión deja de ser meteorológica.
Se convierte en planificación.
POLVO DEL SAHARA SOBRE EL CALOR
El cielo puede parecer ligeramente opaco durante estos días.
No necesariamente porque vaya a llover.
Las partículas de polvo procedentes del Sahara cruzan miles de kilómetros sobre el Atlántico antes de alcanzar el Caribe.
INDOMET ha advertido que las concentraciones pueden aumentar durante este período, llegando a valores superiores a 100 microgramos por metro cúbico en determinados momentos.
Para la mayoría de las personas puede traducirse simplemente en un ambiente más brumoso.
Pero quienes padecen afecciones respiratorias pueden necesitar mayor precaución.
Calor y polvo se combinan entonces en un mismo escenario.
CASI 40 GRADOS NO DEBERÍA SER SOLO UN TITULAR
Mao alcanzó 39.3 grados.
La cifra llama la atención porque está psicológicamente cerca de una barrera:
Pero quedarse solamente con ese número sería perder la parte más importante de la historia.
El verdadero asunto está en lo que ocurre cuando la temperatura se mantiene elevada durante varios días.
En el trabajador.
En el estudiante.
En el envejeciente.
En el agricultor.
En quien vive bajo un techo que acumula calor.
En quien decide no encender el aire acondicionado porque teme la próxima factura.
En quien pasa todo el día en la calle porque de eso depende su ingreso.
VALVERDE NECESITA APRENDER A CONVIVIR CON EPISODIOS COMO ESTE
El calor eventualmente disminuirá.
Este episodio terminará.
Pero la pregunta de fondo permanecerá.
¿Estamos tratando las temperaturas extremas como acontecimientos ocasionales o comenzaremos a incorporarlas dentro de la planificación de nuestras ciudades?
Más árboles y espacios con sombra.
Escuelas mejor ventiladas.
Acceso público a agua.
Protección para trabajadores expuestos.
Viviendas diseñadas para manejar mejor las altas temperaturas.
Protocolos para adultos mayores.
Información clara y oportuna.
No todas esas medidas requieren grandes presupuestos.
Algunas requieren simplemente aceptar que el calor también forma parte de la infraestructura que una comunidad debe aprender a gestionar.
Mao registró 39.3 grados Celsius el 6 de septiembre, mientras INDOMET mantiene la atención sobre condiciones severas a extremas en la región Noroeste hasta aproximadamente el 15 de septiembre.
En unos días, el termómetro probablemente mostrará otro número.
Pero para Valverde queda una pregunta mucho más importante que esos 39.3 grados:
si acercarse a los 40 deja de ser excepcional, ¿estamos preparando nuestras comunidades para vivir bajo un calor que ya no puede tratarse simplemente como “el tiempo está caliente”?