Noticias
MÁS DE DOS MIL VUELOS CANCELADOS EN EE. UU. POR EL CIERRE DEL GOBIERNO
“Cuando la política se detiene, el país entero queda en espera.”
Washington, D.C. — Más de dos mil vuelos fueron cancelados este domingo en Estados Unidos debido a la creciente escasez de controladores aéreos, consecuencia directa del prolongado cierre del Gobierno federal que ya alcanza los 40 días sin señales de acuerdo en el Senado.
De acuerdo con datos de FlightAware, una plataforma que monitorea el tráfico aéreo en tiempo real, se han registrado 2.225 vuelos cancelados y 7.522 retrasos en todo el país, afectando a cientos de miles de pasajeros. Los aeropuertos de Atlanta, Newark, LaGuardia y Chicago O’Hare figuran entre los más golpeados por la crisis.
Un cielo vacío y un país frustrado
En los pasillos del aeropuerto LaGuardia, los monitores repiten una palabra temida: “Canceled”. Familias con maletas amontonadas buscan respuestas, mientras los altavoces piden paciencia a un público cada vez más exasperado.
“Llevamos más de tres horas esperando noticias. Nadie nos dice nada”, comentó Lisa Morales, pasajera de un vuelo cancelado con destino a Dallas. “Entiendo que es una crisis política, pero nosotros somos los que pagamos el precio”.
El impacto del cierre: del Congreso a las pistas
La parálisis gubernamental ha dejado sin sueldo a miles de empleados federales, incluidos los controladores aéreos, una pieza clave para mantener en funcionamiento el sistema de aviación más complejo del mundo. Según CNN, más de 15 centros de control han reportado personal insuficiente, con especial gravedad en Nueva York, Washington D.C., Atlanta, Nashville, Dallas y Chicago.
Las principales aerolíneas —Delta, SkyWest, Republic y American Airlines— han experimentado la mayor cantidad de cancelaciones, obligando a reprogramar vuelos y redistribuir tripulaciones en medio de un caos logístico sin precedentes.
Un callejón sin salida político
El cierre del Gobierno, que comenzó hace 40 días por la falta de consenso presupuestario en el Senado, se ha convertido en un pulso entre la Casa Blanca y el Congreso. Ninguna de las partes muestra señales de ceder, mientras los efectos comienzan a sentirse más allá de Washington: en las carreteras, los aeropuertos y los hogares de millones de estadounidenses.
“Cada día que pasa, el costo humano y económico crece”, afirmó un funcionario del Departamento de Transporte bajo condición de anonimato. “Y cuando se trata de control aéreo, el margen de error es cero”.
El país en tierra
A medida que los vuelos se acumulan en los tableros y los viajeros buscan alternativas por tren o carretera, Estados Unidos enfrenta una imagen poco habitual: un cielo despejado, pero un país detenido. El cierre del Gobierno ha dejado de ser un debate político para convertirse en una realidad palpable una que se mide no en votos, sino en despegues frustrados y llegadas que nunca ocurrieron.