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¿QUIÉN VIGILA A LOS QUE DICEN VIGILAR?

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“La democracia no se pierde de golpe; se desgasta cuando el pueblo deja de preguntar y el poder deja de explicar.”

En el presupuesto municipal de Esperanza para el año 2025 aparece un renglón que, por su nombre, debería ser sinónimo de transparencia: “Control y Fiscalización de la Gestión Municipal.”
Ese concepto fue aprobado por los regidores con un monto anual de RD$1,139,028.00.

Pero hoy, con la ejecución presupuestaria en la mano, la pregunta es inevitable:
¿Qué se ha controlado y qué se ha fiscalizado con ese dinero?

Según los propios reportes oficiales, la alcaldía ha gastado por ese concepto, solo entre enero y septiembre de 2025, la suma de:

  • Enero: RD$55,252.10
  • Febrero: RD$55,646.63
  • Marzo: RD$55,282.97
  • Abril: RD$56,710.25
  • Mayo: RD$45,086.64
  • Junio: RD$66,051.45
  • Julio: RD$55,394.70
  • Agosto: RD$55,357.82
  • Septiembre: RD$62,929.89

Total ejecutado: RD$508,012.45

Es decir, casi la mitad del presupuesto anual destinado a “control y fiscalización” ya se ha gastado en nueve meses. Sin embargo, el pueblo no ve informes claros, auditorías públicas visibles ni resultados concretos que expliquen en qué se traduce ese gasto.

Las imágenes del presupuesto muestran además un patrón preocupante: mientras algunos renglones básicos apenas se ejecutan o se quedan en cero, este concepto mantiene una ejecución constante, mes tras mes, como si fuera un salario fijo disfrazado de función institucional.

La función del “control y fiscalización” no es un lujo administrativo.
Es una obligación democrática: vigilar cómo se gasta el dinero del pueblo, detectar errores, corregir abusos y garantizar que cada peso se use para mejorar la vida de la gente.

Por eso, los regidores que son quienes aprueban el presupuesto tienen una deuda directa con la ciudadanía:

  • Deben explicar qué significa exactamente ese renglón.
  • Deben detallar en qué se ha gastado cada peso.
  • Deben mostrar qué irregularidades se han detectado, si es que se han detectado.
  • Y deben decir qué cambios reales ha producido esa “fiscalización” en la gestión municipal.

Porque si se gasta medio millón de pesos en “control” y el pueblo no ve control,
si se gasta medio millón en “fiscalización” y no hay fiscalización visible,
entonces no estamos ante una función pública: estamos ante una palabra bonita usada para justificar un gasto que nadie entiende.

Y cuando el presupuesto se vuelve incomprensible, la confianza se vuelve imposible.

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