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SANTIAGO SE PREPARA PARA VER CORRER SU MONORRIEL: LAS PRUEBAS COMENZARÁN EN OCTUBRE
“Primero damos forma a las ciudades; luego ellas nos dan forma a nosotros.” — Jan Gehl
SANTIAGO DE LOS CABALLEROS. — Durante años, los santiagueros han visto columnas elevarse sobre avenidas conocidas, vigas atravesar el paisaje urbano y estaciones comenzar a transformar la apariencia de una ciudad acostumbrada a depender principalmente del automóvil, las rutas de concho y los autobuses.
Ahora llega una etapa diferente.
A partir de octubre de 2026, los trenes del Monorriel de Santiago comenzarán a circular como parte de las pruebas del sistema, marcando uno de los pasos más visibles hasta ahora hacia la puesta en funcionamiento del proyecto de transporte masivo que conectará sectores importantes de la Ciudad Corazón.
La estructura tendrá aproximadamente 13 kilómetros de recorrido y 14 estaciones, enlazando Cienfuegos con Pekín y conectándose con el Teleférico de Santiago. Los trenes estarán diseñados para alcanzar velocidades de entre 60 y 80 kilómetros por hora, mientras que el sistema contempla intervalos que podrían llegar hasta los 90 segundos entre unidades cuando alcance su capacidad operativa.
No significa, sin embargo, que los pasajeros podrán abordar normalmente el monorriel desde octubre.
Ese mes comienza otra cosa:
la prueba.
OCTUBRE NO ES TODAVÍA LA INAUGURACIÓN COMERCIAL
Esa diferencia resulta fundamental.
El director del Fideicomiso para el Desarrollo del Sistema de Transporte Masivo de la República Dominicana, Jhael Isa, informó que la conexión eléctrica del sistema ya fue completada y que en octubre comenzará la circulación de los trenes dentro del proceso de pruebas y puesta en marcha.
La intención oficial es terminar 2026 con el proyecto en un proceso progresivo de entrada en servicio.
Antes de concluir el año se prevé iniciar visitas guiadas y una apertura gradual, similar al procedimiento utilizado en otros proyectos de transporte.
Pero hasta el anuncio realizado el 14 de septiembre, las autoridades no habían establecido una fecha exacta para el inicio de la operación comercial plena.
Es una precisión pequeña en palabras, pero grande para el ciudadano.
Ver un tren desplazándose sobre las vías no significa necesariamente que el sistema esté abierto al público.
Antes deben comprobarse comunicaciones, alimentación eléctrica, sistemas de frenado, señalización, puertas, estaciones, evacuación, coordinación operativa y comportamiento de los trenes durante múltiples escenarios.
Un sistema de transporte masivo no comienza simplemente cuando el tren puede moverse.
Comienza cuando puede hacerlo de manera repetitiva, coordinada y segura con pasajeros a bordo.
13 KILÓMETROS SOBRE UNA CIUDAD QUE CAMBIA
El trazado conectará Cienfuegos y Pekín, atravesando zonas de alta actividad urbana y facilitando conexiones con áreas como la Zona Franca, el centro de Santiago y otros puntos de demanda.
El proyecto contempla 4,252 pilotes, 662 fundaciones, 716 columnas, 658 capiteles y 1,132 vigas, además de un patio-taller con aproximadamente 3.2 kilómetros de vía de servicio.
También incluye dos puentes sobre las cañadas de Gurabo y Nibaje y una estructura en trinchera de alrededor de 500 metros en la Zona Monumental, concebida para reducir el impacto visual de la infraestructura en uno de los espacios emblemáticos de Santiago.
Las autoridades proyectaban completar durante septiembre la estructura principal, mientras continuaban simultáneamente las terminaciones de estaciones y los sistemas ferroviarios.
Después de años de construcción, el cambio de etapa será evidente.
Las vigas dejarán de ser solamente infraestructura.
Por ellas comenzarán a pasar trenes.
UN SISTEMA QUE NO FUNCIONARÁ SOLO
El monorriel es apenas una pieza de un proyecto mayor.
El denominado Sistema Integrado de Transporte de Santiago contempla su conexión con el Teleférico, siete corredores de autobuses y un esquema de bicicletas públicas.
El Gobierno ha anunciado además una tarifa integrada de RD$35, concebida para permitir conexiones entre los autobuses de la OMSA, el Teleférico y el Monorriel bajo un mismo esquema tarifario.
Si ese modelo funciona como está planteado, uno de los cambios más importantes no será solamente la velocidad del tren.
Será la posibilidad de combinar diferentes medios de transporte dentro de un mismo viaje.
Porque el verdadero valor de un sistema integrado no se mide únicamente por cuántos kilómetros tiene una vía elevada.
Se mide por cuántas puertas puede conectar.
Casa.
Trabajo.
Universidad.
Comercio.
Hospital.
Y regreso a casa.
¿Y QUÉ SIGNIFICA ESTO PARA LA LÍNEA NOROESTE?
Para municipios como Esperanza, Mao y Laguna Salada, el monorriel no representa una conexión ferroviaria directa.
Eso debe quedar claro.
El sistema termina dentro de Santiago.
Pero miles de ciudadanos de la Línea Noroeste viajan hacia esa ciudad por razones de trabajo, estudios, salud, compras, trámites y servicios.
Para ellos, el impacto podría comenzar una vez entren a Santiago.
Un viajero procedente de Esperanza que llegue por el corredor de Navarrete podría, dependiendo de cómo se articulen finalmente las rutas alimentadoras, estacionamientos y conexiones, utilizar el sistema urbano para continuar hacia otras zonas de la ciudad sin depender de realizar todo el recorrido en un vehículo privado.
Pero esa integración regional todavía dependerá de decisiones posteriores.
¿Dónde dejará su vehículo quien llegue desde Mao?
¿Existirán terminales o estacionamientos adecuados?
¿Cómo se conectarán las rutas interurbanas con las estaciones?
¿Será sencillo pasar de un autobús procedente de la Línea Noroeste al sistema integrado?
Ahí puede encontrarse la diferencia entre construir un monorriel para Santiago y construir un sistema que también pueda servir como puerta de entrada a Santiago para una región completa.
LA PRUEBA MÁS IMPORTANTE LLEGARÁ DESPUÉS DE LA OBRA
Las grandes infraestructuras suelen ser juzgadas primero por su tamaño.
Cuántas estaciones.
Cuántos kilómetros.
Cuántas columnas.
Cuánto costaron.
Pero cuando comienza la operación, las preguntas cambian.
¿Cuánto espera el pasajero?
¿Llega a tiempo?
¿Funcionan los ascensores?
¿Las estaciones permanecen limpias?
¿El sistema es seguro?
¿Puede usarlo una persona con discapacidad?
¿Es fácil combinarlo con autobuses?
¿Y cuánto tiempo realmente ahorra?
Ese será el examen definitivo.
El Gobierno presenta el proyecto como parte de un proceso de transformación de la movilidad de Santiago y de descentralización de inversiones fuera del Gran Santo Domingo.
Pero ninguna obra de transporte transforma una ciudad únicamente por existir.
Necesita usuarios.
Conexiones.
Mantenimiento.
Disciplina operativa.
Y tiempo.
OCTUBRE SERÁ EL MOMENTO EN QUE LA CIUDAD COMIENCE A VERLO MOVERSE
Durante meses, Santiago ha contemplado una enorme infraestructura inmóvil.
Columnas.
Vigas.
Estaciones.
Rieles elevados sobre avenidas donde continúa el tránsito cotidiano.
En octubre aparecerá finalmente aquello para lo que todo fue construido:
el tren en movimiento.
Todavía serán pruebas.
Todavía faltará camino antes de una operación comercial completamente abierta.
Pero será un momento simbólico.
Porque después de años observando cómo se construía una nueva línea sobre la ciudad, Santiago comenzará a descubrir cómo se ve cuando esa línea cobra vida.
Y entonces empezará la pregunta realmente importante:
¿podrá el Monorriel cambiar no solamente la forma en que Santiago se ve, sino la manera en que Santiago se mueve?
Redacción Esperanza33
15 de septiembre de 2026