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TRASVASE POLÍTICO EN ESPERANZA: DIRIGENTES DEL PRM SE SUMAN A LA FUERZA DEL PUEBLO EN MEDIO DEL DESCONTENTO SOCIAL
“Cuando el pueblo siente que no es escuchado, cambia de voz… y también de rumbo.”
En el municipio de Esperanza, provincia Valverde, una nueva reconfiguración política comienza a tomar forma. La ex candidata a regidora y dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Milagros Guzmán, junto al también dirigente Javier Rodríguez, han oficializado su incorporación a las filas del partido Fuerza del Pueblo (FP), en un movimiento que no solo fortalece la estructura opositora, sino que también envía un mensaje claro sobre el clima de inconformidad que atraviesa la demarcación.
La integración de Guzmán y Rodríguez no ocurre en el vacío. Llega en un contexto cargado de tensiones sociales, donde el malestar ciudadano ha ido escalando, especialmente por situaciones que afectan directamente la calidad de vida de las familias.
Uno de los episodios más recientes que marcó este descontento fue protagonizado precisamente por Milagros Guzmán. Semanas atrás, su voz se alzó frente a lo que calificó como “un abuso inhumano” por parte de la empresa distribuidora EDENORTE, tras recibir una factura eléctrica de RD$10,000 pesos, a pesar de que su vivienda opera con paneles solares y no depende de la red eléctrica tradicional.
Aquel momento, captado en video y difundido ampliamente en redes sociales, mostró a una mujer indignada, pero también decidida a exigir respeto. “¡No me toque! ¡Lo que ustedes hacen es un abuso!”, reclamó mientras intentaban contenerla. Su caso no fue aislado: otros ciudadanos, como la licenciada Garufallidys Gómez, denunciaron situaciones similares, alimentando una percepción colectiva de injusticia.
En este escenario, la decisión de Guzmán de abandonar las filas del PRM adquiere un significado más profundo. No se trata únicamente de una migración política, sino de una reacción ante lo que muchos consideran una desconexión entre los dirigentes del oficialismo y las necesidades reales del pueblo.
Diversas voces en Esperanza coinciden en que el desgaste interno, la falta de respuestas concretas y el distanciamiento de las problemáticas sociales han provocado una fuga progresiva de líderes comunitarios hacia otras organizaciones políticas. La Fuerza del Pueblo, por su parte, parece capitalizar ese descontento, consolidando su presencia con figuras que cuentan con arraigo y credibilidad en sus comunidades.
Más allá de los colores partidarios, lo que subyace es una realidad que inquieta: ciudadanos que sienten que sus reclamos no son atendidos, y dirigentes que, al no encontrar espacios para canalizar esas demandas dentro de su propio partido, optan por buscar nuevas plataformas.
La pregunta que queda flotando en el aire es inevitable:
¿Es este el inicio de una transformación política en Esperanza, o simplemente el reflejo de un sistema que necesita reencontrarse con su gente?
Por ahora, lo cierto es que el tablero se está moviendo… y el pueblo, una vez más, está en el centro de la jugada.
