Cargando...
Connect with us

INCENDIO FRENTE A ESTACIÓN DE COMBUSTIBLE GENERA MOMENTOS DE TENSIÓN EN ESPERANZA

Published

on

“A veces, el fuego no solo quema lo visible, sino también el silencio que deja el miedo.”

El mediodía en Esperanza, provincia Valverde, transcurría con normalidad hasta que el rugido del motor se convirtió en un estallido de alarma. Una motocicleta tipo carga se incendió súbitamente frente a la estación de combustible Rojas e Hijos, provocando momentos de gran incertidumbre tanto entre los empleados del lugar como entre los transeúntes que circulaban por la zona.

El humo espeso comenzó a elevarse rápidamente, desatando la preocupación colectiva. Algunos corrieron hacia un lugar seguro, otros tomaron sus teléfonos para pedir ayuda. En cuestión de minutos, la llamada a los Bomberos de Esperanza fue respondida y el equipo llegó para sofocar las llamas, evitando una tragedia mayor.

El personal de la estación actuó con serenidad y rapidez, cerrando el suministro de combustible mientras intentaban mantener el control de la situación. “Solo pensábamos en que el fuego no alcanzara las bombas”, relató un empleado visiblemente afectado.

El incidente, aunque no dejó víctimas, recordó lo frágil que puede ser la línea entre la rutina y el desastre. En pocos segundos, el sonido habitual del tráfico fue sustituido por gritos, sirenas y un aire cargado de tensión.

Gracias a la rápida intervención de los bomberos y la cooperación de los presentes, el incendio fue controlado sin que se produjeran daños mayores. Aun así, la escena quedó grabada en la memoria de quienes la vivieron: una muestra de cómo el valor y la calma pueden evitar que un día cualquiera termine en tragedia.

Continue Reading

Actualidad

LAGUNA SALADA INAUGURA UNA FUNERARIA DE RD$12.3 MILLONES Y CONVIERTE EL DUELO EN UNA CUESTIÓN DE DIGNIDAD PÚBLICA

Published

on

“La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.” — Cicerón

LAGUNA SALADA, VALVERDE. — Hay obras públicas que se inauguran pensando en el movimiento: carreteras para viajar, escuelas para aprender, hospitales para sanar y parques para reunirse.

La que acaba de abrir sus puertas en Laguna Salada fue construida para uno de los momentos en que una familia menos desea tener que pensar en infraestructura.

La muerte.

La Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana, EGEHID, inauguró una funeraria municipal construida con una inversión total de RD$12,393,036.72, concebida como un espacio público donde las familias puedan velar y despedir a sus seres queridos en condiciones adecuadas, especialmente cuando no disponen de instalaciones privadas.

La obra puede parecer modesta frente a las grandes cifras que regularmente acompañan carreteras, hospitales o proyectos energéticos.

Pero su significado revela algo que rara vez ocupa titulares nacionales: la pobreza también puede determinar cómo una familia vive el duelo.

Y en un municipio como Laguna Salada, contar con un lugar público para despedir a un familiar puede significar la diferencia entre atravesar uno de los momentos más dolorosos de la vida con cierta tranquilidad o tener que sumar preocupaciones económicas y logísticas a la pérdida.

RD$12.3 MILLONES Y DOS VÍAS DE FINANCIAMIENTO

Según la información oficial publicada por EGEHID, la inversión fue dividida en dos componentes.

RD$7,994,541.28 corresponden a trabajos ejecutados por el contratista, mientras otros RD$4,398,495.44 fueron invertidos mediante un acuerdo con la Alcaldía de Laguna Salada.

Eso suma exactamente los RD$12,393,036.72 informados como costo total.

La institución describe una edificación construida con muros de bloques y elementos estructurales de hormigón armado, entregada completamente amueblada y climatizada.

Pero detrás de esos números existe otra discusión que debería acompañar cualquier inversión pública:

¿Qué recibió exactamente la comunidad por esos RD$12.3 millones?

UNA CAPILLA, RECEPCIÓN Y ESPACIO PARA PREPARAR LOS CUERPOS

La nueva funeraria incluye una capilla, recepción, oficina administrativa con baño propio y un cuarto destinado a la preparación.

También posee una pequeña cocina equipada con gabinetes de aluminio y superficie de granito, dos baños públicos, estacionamiento, cisterna y caseta de bombeo.

Los trabajos incluyeron además terminaciones e impermeabilización del techo.

No se trata, por tanto, simplemente de un salón con sillas.

Es una infraestructura preparada para realizar buena parte de las funciones necesarias durante un velatorio.

La pregunta que comienza después de la inauguración es quién garantizará que esas condiciones permanezcan dentro de cinco, diez o veinte años.

Porque construir un edificio público suele ser más fácil que mantenerlo.

UNA OBRA PARA EL MOMENTO EN QUE LAS FAMILIAS SON MÁS VULNERABLES

Durante la entrega, la gobernadora provincial de Valverde, Marta Collado, presentó la instalación como una respuesta a una necesidad esencial de las familias.

La funcionaria sostuvo que, cuando llega la pérdida de un ser querido, conseguir un lugar apropiado para despedirlo no debería convertirse en una preocupación adicional.

Ese argumento explica parte del valor social de una funeraria municipal.

Una muerte puede generar gastos inesperados: ataúd, preparación del cuerpo, transporte, cementerio, alimentación, trámites y espacio para recibir familiares y amigos.

Para hogares con recursos limitados, cada uno de esos costos aumenta la presión financiera precisamente cuando las personas están menos preparadas emocionalmente para manejarla.

Una instalación municipal no elimina esos gastos.

Pero puede reducir uno de ellos.

Y, sobre todo, puede proporcionar un espacio digno sin obligar a todas las familias a recurrir exclusivamente al mercado privado.

EGEHID MÁS ALLÁ DE LAS HIDROELÉCTRICAS

La participación de EGEHID también merece atención.

La empresa estatal existe fundamentalmente para producir y administrar generación hidroeléctrica, pero desde hace años desarrolla proyectos sociales y comunitarios en diferentes provincias.

La inauguración de Laguna Salada forma parte de esa actividad de inversión social.

De hecho, el mismo 8 de septiembre EGEHID informó de la entrega de un centro comunal en Los Ingenitos, Santiago Rodríguez, construido con una inversión de RD$20.8 millones.

Eso abre una discusión legítima sobre la función de las empresas públicas.

¿Hasta dónde debe extenderse la inversión social de una empresa energética?

¿Quién decide qué comunidades y qué proyectos reciben esos recursos?

¿Y cómo se determina que una funeraria, un centro comunal, una carretera u otra infraestructura constituye la mejor utilización posible del dinero disponible?

No son preguntas que desacrediten necesariamente la obra.

Son precisamente las preguntas que deben acompañar el gasto público.

LAS AUTORIDADES EN LA INAUGURACIÓN

El acto contó con una representación política considerable.

Participaron los subadministradores de EGEHID Miguel Vásquez y Máximo Gómez, la gobernadora Marta Collado, el senador por Valverde Odalis Rafael Rodríguez, el alcalde de Laguna Salada Germán Rodríguez, legisladores y otras autoridades.

La presencia de tantos funcionarios demuestra la relevancia política concedida al proyecto.

Pero la medida real de su importancia no estará en la ceremonia.

Estará en lo que ocurra después.

DESPUÉS DE LAS FOTOS VIENE EL MANTENIMIENTO

Una funeraria necesita electricidad para mantener la climatización.

Necesita agua.

Limpieza.

Personal.

Seguridad.

Mantenimiento de mobiliario.

Reparaciones.

Administración.

Y reglas claras para determinar quién puede utilizarla, cuánto cuesta —si existe alguna tarifa—, cómo se reservan los espacios y qué ocurre cuando varias familias requieren el servicio simultáneamente.

La información oficial revisada por Esperanza33 describe ampliamente la infraestructura y la inversión, pero no detalla en esas publicaciones el modelo operativo futuro, las tarifas para los usuarios, el presupuesto anual de mantenimiento ni las condiciones específicas para acceder al servicio.

Esos datos deberían ser públicos.

No porque exista evidencia de irregularidades, sino porque la transparencia permite que una buena obra siga siendo buena cuando termina la inauguración.

EL NÚMERO TAMBIÉN MERECE SER EXPLICADO

RD$12,393,036.72 es una cifra considerable.

Por eso sería útil que la ciudadanía pueda conocer, además del costo global informado, el desglose completo del proyecto.

Cuánto costó la construcción.

Cuánto el mobiliario.

Cuánto la climatización.

Cuánto los sistemas hidráulicos.

Cuánto la preparación del terreno.

Quién fue el contratista.

Cuál fue el procedimiento de contratación.

Cuándo comenzaron los trabajos.

Y si el proyecto terminó dentro del presupuesto originalmente contratado.

La nota oficial de EGEHID sí identifica cuánto correspondió al contratista y cuánto al acuerdo con la Alcaldía, pero no ofrece en su publicación un desglose detallado de cada partida ni identifica allí al contratista por nombre.

Publicar esos documentos no debería interpretarse como una acusación.

Debería ser parte normal de la relación entre el Estado y los ciudadanos que financian al Estado.

UNA OBRA QUE SERÁ MEDIDA EN LOS DÍAS MÁS DIFÍCILES

Las fotografías de inauguraciones suelen mostrar cintas, funcionarios, discursos y edificios recién pintados.

La verdadera historia de esta funeraria comenzará cuando desaparezcan las cámaras.

Cuando una familia de Laguna Salada reciba una llamada inesperada.

Cuando muera un padre.

Una madre.

Un abuelo.

Un hijo.

Y alguien tenga que comenzar, en medio del dolor, a resolver todo aquello que la muerte obliga a resolver inmediatamente.

Entonces los RD$12.3 millones dejarán de ser solamente una cifra presupuestaria.

Se convertirán en una capilla disponible.

En una habitación climatizada.

En unas sillas para familiares que llevan horas sin dormir.

En agua.

En baños.

En un lugar donde recibir a vecinos.

En unas horas para despedirse.

Y quizá sea precisamente allí donde esta obra encuentre su medida más importante.

No en cuánto costó construirla, aunque la ciudadanía tiene derecho a conocer cada peso invertido.

Sino en cuántas familias de Laguna Salada podrán enfrentar uno de los momentos más difíciles de sus vidas sin tener que preguntarse, además, dónde despedirán a sus muertos.

Continue Reading

Actualidad

EN MAO, UNA DENUNCIA DE INTERFERENCIA POLÍTICA ABRE UNA DISPUTA SOBRE QUIÉN CONTROLA LA VOZ DE LOS MAESTROS

Published

on

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.” — Nelson Mandela

MAO, VALVERDE. — La disputa comenzó dentro de una organización de maestros, pero las acusaciones que ahora circulan en Mao han colocado sobre la mesa una pregunta que rebasa ampliamente las paredes de las escuelas: ¿qué ocurre cuando quienes deben fiscalizar al poder son acusados de acercarse demasiado a él?

La Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte, una de las expresiones internas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), denunció esta semana que sectores del Gobierno estarían intentando debilitar la independencia de la filial del sindicato en Mao mediante la captación de algunos de sus dirigentes.

El señalamiento más grave recae directamente sobre Ángel Valdez González, presidente municipal de la ADP en Mao, y otros dirigentes locales, a quienes la corriente acusa de haber antepuesto supuestos intereses personales a las responsabilidades que asumieron frente al magisterio.

Son acusaciones serias.

Pero, hasta ahora, siguen siendo acusaciones.

Las publicaciones revisadas por Esperanza33 no presentan documentación independiente que demuestre que haya existido pago, soborno o entrega de beneficios a cambio de modificar la posición sindical de los dirigentes señalados. Tampoco encontramos, hasta este viernes 11 de septiembre, una respuesta pública reciente de Valdez González o del Gobierno que conteste específicamente estas imputaciones.

Esa ausencia de pruebas públicas y de una respuesta de los acusados convierte esta historia en algo que exige más investigación, no menos.

UNA PALABRA PARTICULARMENTE GRAVE: “COMPRAR”

La Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte utilizó un lenguaje poco ambiguo.

En su pronunciamiento sostuvo que el Estado habría “asaltado” la ADP local y acusó al Gobierno de “comprar” a dirigentes sindicales. También comparó lo que asegura estar ocurriendo dentro del sindicato con las prácticas de transfuguismo que se observan en la política partidaria.

Rosa Abreu, identificada como dirigente de la corriente magisterial, fue más lejos al sostener que el supuesto uso de cargos y recursos públicos para atraer dirigentes constituiría una forma de corrupción y podría afectar los principios de la carrera docente.

La organización reclama, en esencia, que la ADP preserve independencia suficiente para cuestionar al mismo Estado con el que inevitablemente debe negociar.

Ese equilibrio nunca ha sido sencillo.

El Ministerio de Educación administra las escuelas, emplea a los docentes y decide buena parte de las políticas que determinan su vida profesional.

La ADP representa a muchos de esos mismos trabajadores.

Gobierno y sindicato, por tanto, necesitan hablar.

Pero también necesitan conservar distancia.

LA DIFERENCIA ENTRE NEGOCIAR Y SER CONTROLADO

Una organización sindical no pierde automáticamente su independencia porque dialogue con el Gobierno.

De hecho, negociar es parte esencial de su función.

Los dirigentes sindicales tienen que sentarse con las autoridades para discutir salarios, incentivos, concursos, nombramientos, condiciones laborales, infraestructura y decenas de problemas cotidianos de las escuelas.

La frontera problemática aparece cuando la colaboración institucional se convierte —o parece convertirse— en subordinación.

Esa es precisamente la frontera que la Corriente Juan Pablo Duarte asegura que se habría cruzado en Mao.

Pero demostrarlo requiere algo más que declaraciones.

¿Se otorgaron cargos?

¿A quiénes?

¿Cuándo?

¿Existió alguna condición vinculada a esos nombramientos?

¿Cambió posteriormente la posición de la filial sindical sobre algún conflicto concreto?

¿Existen comunicaciones, documentos administrativos o testimonios que permitan establecer esa relación?

Sin respuestas verificables a preguntas como esas, la acusación continuará siendo una denuncia política y sindical, no un hecho probado.

UN CONFLICTO QUE NO NACIÓ AYER

La relación entre la filial de la ADP de Mao y las autoridades educativas tiene antecedentes.

En noviembre de 2024, por ejemplo, el propio Ministerio de Educación informó de un proceso de mediación entre la Regional Educativa 09 y la seccional de la ADP en Mao relacionado con la escuela Juan Isidro Pérez.

En aquel proceso participaron la entonces directora regional y Ángel Valdez, ya identificado por el Ministerio como presidente municipal de la ADP. Como resultado de las conversaciones, los estudiantes regresaron a clases y se tomaron medidas administrativas para garantizar el funcionamiento del plantel.

Ese antecedente muestra algo importante: hablar con las autoridades no constituye por sí solo evidencia de subordinación.

La pregunta actual es diferente.

La corriente denunciante sostiene que se habría producido una relación basada en beneficios y posiciones públicas.

Eso es lo que tendría que probarse.

DETRÁS DE LA PELEA SINDICAL ESTÁ LA ESCUELA

Existe también un riesgo de que la batalla entre dirigentes termine ocultando precisamente aquello que todos aseguran defender.

Los estudiantes.

La Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte viene denunciando problemas nacionales relacionados con falta de aulas, cupos escolares y retrasos en incentivos derivados de la evaluación del desempeño docente.

En julio, antes del inicio del año escolar 2026-2027, la organización advirtió que miles de profesores continuaban pendientes de resultados definitivos y pagos relacionados con esa evaluación, al tiempo que persistían preocupaciones sobre la disponibilidad de espacios escolares.

Esos asuntos son verificables y afectan directamente a las familias.

Por eso el conflicto de Mao importa más allá del nombre de un presidente sindical.

Si la ADP está dividida internamente, la pregunta es si esas divisiones reducen su capacidad de representar efectivamente a los docentes.

Y si las autoridades educativas son acusadas de intervenir en las organizaciones que deben fiscalizarlas, entonces la obligación de transparencia debería ser todavía mayor.

LOS MAESTROS MERECEN ALGO MÁS QUE DOS VERSIONES ENFRENTADAS

En la política dominicana es frecuente que una denuncia produzca inmediatamente dos trincheras.

Un grupo la acepta como verdad.

El otro la descarta como ataque político.

Pero entre ambas posiciones existe un lugar mucho más útil: la evidencia.

La Corriente Juan Pablo Duarte tiene la responsabilidad de presentar las pruebas que sustenten sus acusaciones.

Los dirigentes mencionados tienen derecho a responder.

Y las autoridades educativas deberían explicar claramente si algunos dirigentes de la ADP de Mao han recibido nombramientos, promociones u otras posiciones durante el período cuestionado y bajo qué procedimientos fueron concedidos.

La transparencia beneficiaría incluso a quienes han sido señalados.

Porque cuando una acusación de esta naturaleza queda flotando sin documentos ni respuestas, el daño termina alcanzando a toda la institución.

LA INDEPENDENCIA SINDICAL NO ES UN DETALLE

Los sindicatos existen, entre otras razones, porque el trabajador individual difícilmente posee frente al Estado o a un empleador el mismo poder que obtiene cuando actúa colectivamente.

Por eso su independencia es esencial.

Pero independencia tampoco significa confrontación permanente.

Un buen sindicato puede negociar.

Puede llegar a acuerdos.

Puede reconocer decisiones correctas del Gobierno.

Y puede colaborar con las autoridades cuando esa colaboración favorece a los estudiantes y profesores.

Lo que no debería hacer es permitir que beneficios particulares determinen las posiciones que corresponden a una organización colectiva.

Si eso ocurrió en Mao, debe demostrarse.

Si no ocurrió, quienes han sido acusados merecen la oportunidad de demostrarlo.

EN MAO, AHORA HACE FALTA ALGO MÁS QUE ACUSACIONES

La controversia ha colocado al presidente de la ADP local bajo escrutinio y ha abierto un debate incómodo sobre las relaciones entre poder político y representación sindical.

Pero todavía faltan piezas importantes.

Falta escuchar formalmente a los acusados.

Falta conocer la respuesta de las autoridades.

Y, principalmente, faltan evidencias públicas capaces de convertir afirmaciones en hechos comprobables.

Para los maestros de Mao, esa distinción debería importar.

Porque el sindicato que los representa no pertenece a una corriente magisterial, a un partido político ni al Gobierno de turno.

Pertenece a sus afiliados.

Y si existe una crisis de confianza dentro de la organización, resolverla requiere algo más poderoso que cualquier comunicado:

documentos, transparencia y rendición de cuentas.

Porque una escuela puede enseñar democracia dentro de un libro.

Pero las instituciones que la rodean tienen la responsabilidad de demostrar cómo funciona en la práctica.

Continue Reading

Noticias

11 DE SEPTIEMBRE: EL DÍA EN QUE EL DOLOR DE NUEVA YORK CRUZÓ TODAS LAS FRONTERAS

Published

on

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” — Mateo 22:39

Hay fechas que pertenecen a un país y, sin embargo, terminan perteneciendo al mundo entero.

El 11 de septiembre de 2001 fue una de ellas.

Yo estaba en la República Dominicana. Apenas comenzaba mi juventud, esa etapa en la que uno deja atrás parte de la adolescencia y empieza a comprender lo que significa trabajar, asumir responsabilidades y construir una vida.

Trabajaba entonces en una nave industrial de una zona franca. Frente a mí había una computadora, algo que en aquellos años todavía no formaba parte de la rutina laboral de todo el mundo.

Fue allí donde recibí las primeras informaciones.

Algo estaba ocurriendo en Estados Unidos.

Algo terrible.

Recuerdo haber comunicado inmediatamente la noticia a los jefes y propietarios que se encontraban en la empresa. Algunos tenían familiares en Estados Unidos; otros, familiares dispersos por diferentes partes del mundo.

En cuestión de minutos, aquella nave industrial dejó de sentirse como un lugar ordinario de trabajo.

La gente comenzó a llamar.

A preguntar.

A buscar información.

A tratar de comprender lo incomprensible.

EL MUNDO MIRANDO A NUEVA YORK

A miles de kilómetros de nosotros, Nueva York estaba viviendo uno de los momentos más devastadores de su historia.

A las 8:46 de aquella mañana, el vuelo 11 de American Airlines impactó contra la Torre Norte del World Trade Center.

Diecisiete minutos después, a las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines chocó contra la Torre Sur.

Entonces quedó claro que aquello no era un accidente.

Estados Unidos estaba siendo atacado.

Otros dos aviones habían sido secuestrados como parte del mismo plan terrorista. Uno impactaría contra el Pentágono, en Virginia. El otro, el vuelo 93 de United Airlines, terminaría estrellándose en Pensilvania después de que pasajeros y tripulantes intentaran recuperar el control de la aeronave.

En pocas horas, casi 3,000 seres humanos perderían la vida.

Pero las estadísticas nunca podrán contar completamente lo ocurrido aquel día.

Porque detrás de cada número había una persona.

Un padre.

Una madre.

Un hijo.

Una hija.

Un esposo.

Una esposa.

Un amigo que había salido de su casa pensando que regresaría por la tarde.

Bomberos y policías que entraron a edificios mientras miles de personas intentaban salir.

Trabajadores que aquella mañana simplemente habían llegado a sus oficinas.

Pasajeros que abordaron un avión pensando en su destino, en una reunión, en unas vacaciones o en volver a casa.

EL DOLOR TAMBIÉN SE SINTIÓ EN REPÚBLICA DOMINICANA

Desde aquella nave industrial en República Dominicana sentíamos una impotencia difícil de explicar.

No conocíamos todavía la magnitud completa de lo que estaba ocurriendo, pero podíamos ver el miedo.

Podíamos sentir la desesperación.

Y comenzábamos a entender que miles de personas estaban atrapadas dentro de una tragedia que se desarrollaba delante de los ojos del mundo.

No importaba que estuviéramos en otro país.

El dolor había cruzado el Caribe.

En República Dominicana existen miles de familias conectadas profundamente con Nueva York. Hijos, hermanos, padres, tíos y amigos han construido durante generaciones un puente humano entre ambas tierras.

Por eso aquel ataque nunca pudo sentirse completamente distante.

Nueva York también forma parte de la historia de muchas familias dominicanas.

Y aquel día, desde una pequeña nave industrial, comprendimos que cuando ocurre una tragedia de semejante magnitud las fronteras pierden importancia.

Solo quedan los seres humanos.

AÑOS DESPUÉS, LLEGUÉ A NUEVA YORK

La vida, con sus vueltas difíciles de anticipar, terminaría trayéndome precisamente hasta esta ciudad.

Cuando llegué a Estados Unidos había un lugar que necesitaba visitar.

El lugar donde alguna vez estuvieron las Torres Gemelas.

Quería verlo.

Quizás porque durante años había conservado en mi memoria aquella mañana vivida desde República Dominicana.

Quizás porque necesitaba transformar aquellas imágenes que había visto desde una computadora en algo tangible.

Hoy allí se levanta el Memorial del 11 de Septiembre.

Donde alguna vez estuvieron las torres existen dos enormes espacios de agua, rodeados por los nombres de las víctimas.

Es difícil permanecer allí y no guardar silencio.

Porque uno comprende que no está simplemente delante de un monumento.

Está delante de miles de historias interrumpidas.

VEINTICINCO AÑOS DESPUÉS

Hoy, 11 de septiembre de 2026, se cumplen 25 años de aquella tragedia.

Un cuarto de siglo.

Parece mucho tiempo.

Y, sin embargo, mientras escribo estas líneas, siento nuevamente aquella sensación que tuve desde República Dominicana.

El corazón se acongoja.

Regresa la tristeza.

Regresa la pregunta que quizás nunca pueda responderse completamente:

¿Cómo puede una persona llegar a sentir tanto odio como para considerar que destruir la vida de otro ser humano representa una victoria?

El terrorismo intenta convertir el miedo en una herramienta.

Divide.

Deshumaniza.

Convence a una persona de que quien piensa diferente deja de ser un prójimo y pasa a convertirse en un enemigo.

Y allí comienza una de las tragedias más antiguas de nuestra especie.

HOY NO ESCRIBO PARA CELEBRAR

Hoy no escribo para celebrar una fecha.

Escribo para conmemorar.

Para recordar a quienes salieron de sus hogares aquella mañana y nunca regresaron.

Para recordar a los policías.

A los bomberos.

A los trabajadores de emergencia.

A los pasajeros.

A quienes estuvieron dentro de aquellas torres.

A las familias que tuvieron que continuar viviendo con una silla vacía en la mesa.

Pero también escribo porque cada aniversario debería obligarnos a pensar.

No solamente en lo ocurrido.

También en aquello que todavía podemos evitar.

El mundo continúa lleno de guerras, fanatismos, divisiones religiosas, políticas, raciales y culturales. Hemos construido tecnologías capaces de conectarnos en segundos con cualquier lugar del planeta, pero todavía luchamos para aprender algo mucho más elemental:

respetar la vida del otro.

PARA QUE NO HAYA OTRO 11 DE SEPTIEMBRE

Recordar el 11 de septiembre no debería servir para alimentar odio contra ningún pueblo, cultura o religión.

Debería servir exactamente para lo contrario.

Para comprender el precio del extremismo.

Para entender hasta dónde puede llevarnos la deshumanización.

Para recordar que ningún Dios necesita el asesinato de inocentes para demostrar su grandeza.

Cada generación debería mirar aquel día y comprender una lección sencilla:

La paz no comienza en los gobiernos.

Comienza en las personas.

En nuestras casas.

En la educación que damos a nuestros hijos.

En la manera en que tratamos al vecino.

En nuestra capacidad de discutir sin destruirnos.

En reconocer que la persona que piensa diferente continúa siendo un ser humano.

Quizás esa sea la mejor manera de honrar a quienes murieron aquel 11 de septiembre.

No solamente colocando flores.

No solamente guardando un minuto de silencio.

Sino construyendo una sociedad donde el odio tenga cada vez menos espacio.

Hoy Nueva York recuerda.

Estados Unidos recuerda.

República Dominicana también recuerda.

Y quienes vimos aquella tragedia desde cualquier rincón del mundo todavía llevamos dentro alguna imagen, algún recuerdo o algún silencio de aquella mañana.

Yo todavía recuerdo aquella nave industrial.

Aquella computadora.

Las primeras noticias.

Las llamadas.

Las preguntas.

La incertidumbre.

Y nunca imaginé que años después terminaría viviendo precisamente en Nueva York, cerca de la ciudad que aquel día observé sufrir desde tan lejos.

Por eso hoy vuelvo a aquel recuerdo.

No para vivir nuevamente el miedo.

Sino para reafirmar una esperanza.

Que algún día podamos comprender, definitivamente, aquello que durante siglos hemos repetido y tan pocas veces hemos sabido practicar:

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Porque antes de ser dominicanos, estadounidenses, musulmanes, cristianos, judíos, republicanos, demócratas, ricos o pobres, pertenecemos a una misma familia.

La familia humana.

Y quizá el mejor homenaje que podamos ofrecer a las víctimas del 11 de septiembre sea trabajar para que ninguna generación tenga que volver a contemplar otro día como aquel.

Continue Reading

Tendencias