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LA LEPTOSPIROSIS SE DUPLICA EN REPÚBLICA DOMINICANA Y DEJA UNA ADVERTENCIA PARA LAS COMUNIDADES MÁS VULNERABLES

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“La salud no lo es todo, pero sin ella todo lo demás es nada.” — Arthur Schopenhauer

SANTO DOMINGO, REPÚBLICA DOMINICANA. — Durante buena parte del año, la leptospirosis ha avanzado sin el ruido que acompaña a otras enfermedades.

No produce grandes campañas televisivas.

No genera la misma alarma que el dengue.

Y muchas veces aparece vinculada a algo tan cotidiano como agua estancada, lodo, basura acumulada o la presencia de roedores.

Pero las cifras de 2026 obligan a mirar más de cerca.

República Dominicana acumula 273 casos confirmados de leptospirosis hasta la semana epidemiológica 34, frente a 121 casos registrados durante el mismo período de 2025.

El aumento ronda el 126 por ciento.

Eso significa que el número de casos confirmados se ha más que duplicado.

Y aunque en las últimas semanas la transmisión parece haber disminuido, el acumulado anual sigue siendo considerablemente más alto que el del año pasado.

EL AUMENTO NO ESTÁ OCURRIENDO EN TODAS PARTES POR IGUAL

La cifra nacional es importante.

Pero esconde diferencias profundas entre provincias.

Puerto Plata concentra 74 casos confirmados en 2026, frente a apenas 13 durante el mismo período de 2025.

Santo Domingo pasó de 14 a 38 casos.

Peravia, de uno a 17.

El Distrito Nacional, de dos a 13.

Monte Cristi también duplicó sus registros, pasando de tres a seis.

El patrón deja claro que el problema no se distribuye uniformemente.

Algunas provincias están soportando una carga mucho mayor.

Y eso debería interesar especialmente a comunidades del Cibao y el Noroeste, donde agricultura, canales de riego, animales, inundaciones estacionales y condiciones de saneamiento pueden aumentar la exposición.

UNA ENFERMEDAD QUE VIAJA EN EL AGUA Y EL LODO

La leptospirosis es una infección bacteriana asociada principalmente con el contacto con agua, suelo o lodo contaminados con orina de animales infectados, particularmente roedores.

El Ministerio de Salud Pública mantiene la enfermedad bajo vigilancia durante todo el año y presta especial atención a los períodos de lluvias e inundaciones, cuando aumenta el riesgo de exposición.

Eso significa que no hace falta vivir cerca de un río desbordado para estar expuesto.

Puede ocurrir en un patio inundado.

En una finca.

En un canal.

En una calle donde el agua permanece estancada durante días.

En una vivienda con problemas de disposición de basura.

O durante trabajos que obligan a una persona a entrar en contacto frecuente con lodo o aguas potencialmente contaminadas.

EL CAMPO ESTÁ PARTICULARMENTE EXPUESTO

En provincias agrícolas, el riesgo adquiere otra dimensión.

Trabajadores pueden pasar horas en contacto con tierra húmeda, canales, animales y sistemas de riego.

No todos utilizan botas impermeables o guantes.

No todas las comunidades cuentan con drenaje adecuado.

Y no siempre existe una percepción clara del peligro.

El Ministerio de Salud ha identificado precisamente a trabajadores agrícolas, personas que viven en zonas vulnerables, niños, adultos mayores y personas con condiciones médicas como grupos que requieren especial atención durante episodios de riesgo.

Para una provincia como Valverde, esa información debería importar.

Esperanza, Mao y Laguna Salada se encuentran rodeadas por una fuerte actividad agrícola y sistemas de irrigación.

Eso no significa que exista actualmente un brote local.

Pero sí significa que la prevención no debería comenzar después de que aparezcan los casos.

PUERTO PLATA SE CONVIERTE EN LA MAYOR SEÑAL DE ALERTA

El salto registrado en Puerto Plata merece atención especial.

Pasar de 13 casos a 74 en un año representa mucho más que una fluctuación menor.

Es casi seis veces la cantidad registrada en el período comparable de 2025.

La provincia encabeza actualmente los casos acumulados del país.

Y su situación puede funcionar como advertencia para otras zonas.

Porque la leptospirosis suele aprovechar condiciones que existen en numerosas comunidades dominicanas:

deficiencias en saneamiento,

acumulación de basura,

roedores,

agua contaminada,

inundaciones,

y personas obligadas a caminar o trabajar dentro de aguas estancadas.

PERO HAY UNA SEÑAL POSITIVA

La historia no es únicamente de crecimiento.

Durante la semana epidemiológica 34 no se confirmó ningún caso nuevo, mientras que en esa misma semana de 2025 se habían reportado seis.

Además, entre las semanas 31 y 34 se confirmaron ocho casos en 2026, frente a 28 durante ese mismo período del año pasado.

El Ministerio considera que esa reducción reciente podría estar relacionada, entre otros factores, con una menor cantidad de lluvias e inundaciones en gran parte del territorio nacional.

También menciona el efecto de la vigilancia epidemiológica, el control de reservorios, el saneamiento ambiental y la educación sanitaria.

Esa disminución es una buena noticia.

Pero no borra el incremento acumulado.

273 CASOS NO SON SIMPLEMENTE 273 NÚMEROS

Las estadísticas epidemiológicas pueden volverse abstractas.

273 casos.

126 por ciento de aumento.

74 casos en Puerto Plata.

Pero cada número representa una persona que enfermó.

Alguien que tuvo fiebre.

Dolor de cabeza.

Malestar.

Alguien que quizá inicialmente pensó que tenía una gripe o algún virus.

Esa confusión es parte del problema.

Los síntomas tempranos pueden parecerse a los de otras enfermedades comunes, por lo que Salud Pública insiste en acudir oportunamente a un centro de salud ante cuadros febriles o malestar importante y evitar la automedicación.

PREVENIR NO REQUIERE TECNOLOGÍA SOFISTICADA

Muchas de las medidas recomendadas son sencillas.

Evitar contacto directo con agua estancada y lodo contaminado.

Utilizar botas y guantes cuando el trabajo obliga a entrar en esas áreas.

Controlar la basura para reducir la presencia de roedores.

Proteger adecuadamente el agua destinada al consumo.

Lavar alimentos y recipientes.

Y acudir a un centro de salud cuando aparecen síntomas sospechosos.

El problema es que una recomendación sencilla puede ser difícil de aplicar cuando una persona no tiene otra opción.

Un agricultor no siempre puede dejar de entrar al campo.

Una familia no siempre puede abandonar una vivienda inundada.

Un trabajador puede no tener botas impermeables.

Ahí es donde la prevención deja de ser únicamente responsabilidad individual y se convierte también en una responsabilidad pública.

LA BASURA TAMBIÉN ES UN PROBLEMA DE SALUD

Una de las conexiones más importantes suele pasar desapercibida.

Cuando la basura se acumula, aumentan las condiciones favorables para la presencia de roedores.

Cuando existen drenajes deficientes, el agua permanece más tiempo.

Cuando llegan las lluvias, esos elementos pueden mezclarse.

Por eso hablar de leptospirosis también es hablar de recogida de basura, drenaje, alcantarillado y saneamiento.

No son temas separados.

Son partes de la misma infraestructura sanitaria.

Una comunidad limpia no es solamente una cuestión estética.

También puede ser una comunidad más saludable.

ESPERANZA Y VALVERDE DEBERÍAN MIRAR EL PROBLEMA ANTES DE QUE LLEGUE

No existen en los datos revisados elementos suficientes para afirmar que Valverde atraviese ahora mismo un brote de leptospirosis.

Sería incorrecto hacerlo.

Pero esperar a que exista uno para hablar del problema tampoco sería prudente.

Esperanza33 considera que hay preguntas que las autoridades locales y provinciales pueden responder desde ahora.

¿Cuántos casos se han registrado en Valverde?

¿En qué municipios?

¿Existen comunidades con mayor exposición?

¿Se están realizando operativos de control de roedores?

¿Qué ocurre en los sectores que se inundan?

¿Hay campañas dirigidas específicamente a trabajadores agrícolas?

¿Los centros de salud locales están preparados para identificar rápidamente casos sospechosos?

Eso es prevención.

UNA ENFERMEDAD QUE SIGUE EL MAPA DE NUESTRAS DEBILIDADES

La leptospirosis tiene algo particularmente revelador.

Suele aparecer donde existen vulnerabilidades.

Agua contaminada.

Saneamiento deficiente.

Basura.

Roedores.

Inundaciones.

Trabajos de alto riesgo.

Por eso su aumento no debería interpretarse únicamente como una cifra médica.

También puede funcionar como un indicador de las condiciones en que viven determinadas comunidades.

Hasta la semana epidemiológica 34, República Dominicana registra 273 casos confirmados, más del doble de los 121 contabilizados durante el mismo período de 2025.

La transmisión reciente ha disminuido.

Eso ofrece esperanza.

Pero una reducción de algunas semanas no elimina la advertencia del año completo.

Porque mientras existan comunidades donde el agua contaminada, la basura y los roedores formen parte de la vida cotidiana, la leptospirosis tendrá lugares donde regresar.

Y quizá esa sea la pregunta más importante detrás de los 273 casos:

¿vamos a esperar a que la enfermedad aparezca para limpiar nuestras vulnerabilidades, o vamos a corregirlas antes de que alguien enferme?

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